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Inquisición Protestante

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Inquisición Protestante

Mensaje  Mireily el Jue 17 Nov - 17:55

En nuestro grupo en facebook, se pregunta ¿Que buscaba la inquisición protestante?

Gato Zentado, comenta que hay varias y con distintas funciones. Abro este tema para que sse planteen:

¿Pq surgió?
¿Como funcionaban en cada pais?
¿Hay datos historicos de cuantos catolicos muerieron en ellas, si es que hubieron?
¿Cuando y pq finalizan?

_________________
“Un Cristiano Fiel, Iluminado por los Rayos de la Gracia al igual que un cristal, Deberá Iluminar a los Demás con sus Palabras y Acciones, con la Luz del Buen Ejemplo”. -San Antonio de Padua

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Re: Inquisición Protestante

Mensaje  cesar el Vie 18 Nov - 11:28

Quiero adjuntar una investigacion de un Ex Adventista Ahora Catolico que encontre un un foro donde descubri mucha información sobre este tema desde la falsa acusacion a la Iglesia de Cristo como la verdad de la Inquicision Protestante.

LA INQUISICION



¿Cuándo surge?



En el Siglo XII para combatir el catarismo y a los albigenses (Herejías que negaban a Jesús). Los tribunales fueron instalados en el Sur de Francia. Los orígenes de la Inquisición se encuentran en la persecución de las herejías populares del s. XII, extendidas sobre todo por la Francia meridional y la Italia septentrional (especialmente el catarismo y afines). Los concilios y sínodos que se sucedieron en el último tercio del s. XII (1162, 1179, 1184) insistieron en la necesidad de que la herejía fuese perseguida por los señores laicos. Es decir como tú y como yo. ¿Todavía existe?



No, La Inquisición encontró muchas dificultades para su implantación en la corona de Aragón. También fue difícil en otros territorios, como en las Indias, donde existieron los tribunales de México (1547) y Lima (1580), en los Países Bajos (1522), en Nápoles y Sicilia (1503) o en Cerdeña (1492). Existieron conflictos de jurisdicción entre Roma y Madrid, sobre todo durante el s. XVIII, en que el regalismo borbónico, especialmente de Carlos III, consiguió mitigar la creciente importancia adquirida por el tribunal. En 1808 José Bonaparte (Hermano de Napoleón) declaró extinguida la Inquisición, y, por su parte, las Cortes de Cádiz hicieron lo mismo en 1812. Sin embargo, Fernando VII la restableció en 1814, hasta que fue nuevamente abolida en 1820 al triunfar la revolución liberal. Tras la reacción absolutista de 1823 no se restauró, pero la sustituyeron las Juntas de fe diocesanas; estos vestigios se suprimieron en 1834.



¿Hay algo similar ahora?



Sí, Y ahora es un Ministerio de la Iglesia Católica llamada CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, encargada a un Prefecto, que es quien revisa todo lo que tenga ver con nuestra doctrina, a esta oficina llegan las supuestas apariciones, las posturas protestantes, se fomenta el DIALOGO INTERRELIGIOSO: ECUMENISMO etc. Recalcando que hace lo que la inquisición "INVESTIGAR" nada más... ¿Y sabe quien era el Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, durante el pontificado de Juan Pablo II? Nada menos que Joseph Ratzinger. Hoy llamado Benedicto XVI



El término Inquisición significa “INVESTIGACION”. Se ha extendido mucho la idea de que la Iglesia Católica mató a muchas personas por medio de la inquisición, se da la impresión de que un sacerdote juzgaba y condenaba, es falso, la Iglesia declaraba si la persona era culpable o no, pero era el brazo secular o poder civil quien imponía el castigo, además es mentira que la Iglesia torturara a los que no querían “evangelizarse”. Un día me dijo un hermano separado “La Iglesia Católica mató a miles de protestantes” ¡¡Falso!! porque cuando estaba la Santa Inquisición (Dizque Católica) ni siquiera había protestantes; sólo herejes y brujos. Calvino, Lutero y los primeros “protestantes” también tenían su INQUISICIÓN donde mataban a Católicos.



Se cree que la hoguera era el castigo más común pero en realidad era el menos usado y en muchas ocasiones lo que se quemaba era un esfinge de la persona no la persona misma. Los castigos habituales eran: rezar algunas oraciones, hacer alguna penitencia, cargar con algún símbolo de arrepentimiento.



Por ejemplo:



Galileo La mayoría de la gente cree que Galileo Galilei (1564-1642) murió quemado en la hoguera por el “terrible” Tribunal del Santo Oficio (conocido como inquisición) y que fue juzgado por cuestiones científicas, esto es totalmente falso. Galileo fue llamado a la inquisición NO por decir que la tierra giraba en torno al sol sino por querer justificar su postura con pasajes Bíblicos. Esto es lo que se rechazo pues es una interpretación personal no acorde con su tiempo ni con la Iglesia. ¿Y cual fue el penoso castigo que se le impuso? Leer los 7 salmos penitenciales (Sal 6; 32; 38; 51; 102; 130; 143) por dos años. Sin embargo, pocos saben que este científico murió cómodamente en su cama en la casa de su amigo y asistido espiritualmente por un sacerdote. Galileo nunca renegó de su fe. Luego de eso murió tranquilamente.



Fue por eso y no por motivos científicos que fue la inquisición le castigo con leer los salmos penitenciales, de hecho el primero que pensó en la posibilidad de que los planetas giraran en torno al sol no fue Galileo sino Copérnico.



Miguel de Server (Miguel Servetus) Otros creen que el famoso médico español Miguel de Servet (1511 España-1553 Suiza), uno de los padres de la Anatomía moderna, fue otra víctima de la inquisición Católica. Pero esto es completamente falso: Servet, un ferviente Católico, fue incinerado por la inquisición protestante, concretamente por la instaurada por Calvino (1509-1564) en la ciudad de Ginebra. ¿Inquisición protestante? ¿Existió una inquisición protestante? La verdad es que casi nadie lo sabe, la mayoría de la gente asocia la palabra “inquisición” única y exclusivamente con la Iglesia Católica. Teólogo y médico español. Mientras cursaba estudios en Barcelona trabó amistad con el confesor de Carlos I fray Juan de Quintana, quien lo acogió a su servicio y viajó con él a Roma en 1530 con motivo de la coronación del emperador. Seguidamente abandonó a su mentor e inició una larga peregrinación por diferentes ciudades europeas (Lyon, Ginebra, Basilea), donde polemizó con algunos líderes reformistas como Johannes Ecolampadio o Martín Bucer. En 1531 y 1532 aparecieron dos obras suyas en las que intentó dilucidar las cuestiones teológicas relativas a la Santísima Trinidad, y abogó por una visión muy personal que consideraba a Jesús como una divinidad deseada por el Padre y, en consecuencia, con un origen simultáneo al acto físico del nacimiento. Esta concepción, inmediato precedente del unitarismo, le enfrentó tanto a los católicos como a los protestantes, viéndose obligado a publicar una formulación revisada de la misma apenas un año después. En 1537 se matriculó en la Universidad de París para estudiar medicina, pero un tratado de astrología en el que defendía la influencia de las estrellas en la salud humana lo enfrentó a la comunidad médica profesional. Su amistad personal con el arzobispo de Vienne le permitió entrar a su servicio como médico personal. En 1546 envió a Calvino una copia de su trabajo más importante, Christianismi Restitutio, de carácter fundamentalmente teológico pero que pasó a la posteridad por contener en su Libro V la primera exposición de la circulación pulmonar o menor. Tras leer dicha obra, Calvino denunció a Servet ante la Inquisición de Lyon, lo que provocó la huida apresurada de éste. En una fatal etapa en Ginebra, camino de Italia, Servet fue reconocido y, tras ser detenido y juzgado, fue condenado a morir en la hoguera. Su muerte suscitó una fuerte polémica en el frente protestante sobre la aplicación de la pena capital por razones de supuesta herejía. Servet sufrió grandes penalidades durante su cautiverio, como atestigua su carta al Consejo de Ginebra de 15 de septiembre de 1553. Durante el juicio, sostuvo diversos debates de carácter teológico. El 22 de septiembre, Servet escribe una última alegación en la que culpa a Calvino de hacer acusaciones falsas de herejía contra él y solicita que también sea detenido e interrogado como él, y concluye: "Estaré contento de morir si no le convenzo tanto de esto como de otras cosas de que le acuso más abajo. Os pido Justicia, Señores, Justicia, Justicia, Justicia." Finalizado el proceso, fueron consultadas las iglesias reformadas de los cantones de Zurich, Schaffhausen, Berna y Basilea, tras lo cual el acusado fue condenado y sentenciado a morir en la hoguera el 27 de octubre de 1553. En una carta fechada el día anterior, Calvino comentaba a Farel que Servet iba a ser condenado sin discusión y conducido al suplicio, y aseguraba que él había intentado cambiar la forma de su ejecución, aunque inútilmente. La sentencia dictada en su contra por el Consejo (Petit Counseil) de Ginebra dice: Contra Miguel Servet del Reino de Aragón, en España: Porque su libro llama a la Trinidad demonio y monstruo de tres cabezas; porque contraría a las Escrituras decir que Jesús Cristo es un hijo de David; y por decir que el bautismo de los pequeños infantes es una obra de la brujería, y por muchos otros puntos y artículos y execrables blasfemias con las que el libro está así dirigido contra Dios y la sagrada doctrina evangélica, para seducir y defraudar a los pobres ignorantes. Por estas y otras razones te condenamos, M. Servet, a que te aten y lleven al lugar de Champel, que allí te sujeten a una estaca y te quemen vivo, junto a tu libro manuscrito e impreso, hasta que tu cuerpo quede reducido a cenizas, y así termines tus días para que quedes como ejemplo para otros que quieran cometer lo mismo.



Se habla de las “matanzas” propiciadas por los conquistadores españoles en América y amparadas por la Iglesia Católica. ¿Y poco o nada se dice respecto de la conquista anglosajona, apoyada por la iglesia anglicana? La verdad es que, si se examina bien la historia, se puede concluir que la mayoría de los indios de Sudamérica no murieron en combates militares, sino producto de enfermedades venéreas, del alcoholismo, etc.; y, en todo caso, en muchísima menor cantidad que los de Norteamérica. Los indios del norte, en efecto, no eran bautizados, no eran objeto de evangelización, porque no se les consideraba dignos de ser cristianos; simplemente, se les mataba o esclavizaba. En cambio, a los indios del sur se les bautizaba (en la medida que quisieran), se les preparaba en el catecismo para recibir la Eucaristía, etc. Y, precisamente, tanto se preocupó la monarquía española por el buen trato que debía dársele a estos indios, que se crearon instituciones especiales como el Consejo de Indias, y un prolífico conjunto de normas jurídicas que se llamó “Derecho Indiano”. Recuérdese a Bartolomé de Las Casas (1484-1566) y a Francisco de Vitoria (1486-1546), grandes teólogos Católicos que abogaron por el respeto a los derechos de los indígenas. Pero cuando se celebraron los 500 años de la llegada de Colón al nuevo mundo (en 1992) todos los dardos apuntaron a la Iglesia romana.



Cómo fue la Inquisición



¿La Inquisición significó realmente la condena de la libertad y el empleo de una crueldad indiscriminada con los “disidentes religiosos”?



La Inquisición no fue un fenómeno exclusivamente español, a pesar de que es una impresión que a menudo encontramos a nivel popular. Una falsa y distorsionada imagen de este tribunal permanece aún en gran parte de la opinión pública. Ser “inquisitorial” ha llegado a ser sinónimo de intolerante y totalitario. Y sin embargo, esto no parece corresponderse con la verdad histórica. Si hojeamos las páginas de la cuantiosa bibliografía publicada en 1983 por Emil van der Vekene Bibliotheca inquisitionis, podemos observar un listado de 4.808 obras que abarcan la historia de más de 500 años de toda la Europa Occidental, y solamente una parte de su material se refiere a España. Últimamente, se ha venido prestando excesiva atención a la Inquisición española, por ello sería beneficioso para nosotros procurarnos una más amplia perspectiva y considerar todo el fenómeno de la Inquisición española en su contexto europeo. Así podremos entender uno de los acontecimientos cruciales en la historia de la civilización occidental.

INQUISICION MEDIEVAL



La Inquisición surgió lentamente como un instrumento destinado a la defensa de la fe y de la sociedad amenazada por la acción de los herejes. Herejía es por definición el error en materia de fe sostenido con pertinacia. La Iglesia vio en los herejes un grave peligro para su propia existencia y, sobre todo, para la salvación de las almas de los creyentes, los que podrían ser confundidos con sus enseñanzas.



Desde los comienzos del cristianismo se presentaron los primeros grupos heréticos. Algunos pretendían que la ley judaica era necesaria para la salvación de las almas; otros no atribuían a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad sino un carácter divino inferior al de Dios Padre (subordinacianos) o una divinidad por adopción (adopcionistas ); hubo, asimismo, quienes no distinguían a las Personas de la Santísima Trinidad, no viendo en ellas sino modos diferentes de la misma divinidad (modalistas ). Los gnósticos, por su parte, constituyeron otra forma de herejía: afirmaban poseer conocimientos profundos inaccesibles a la gente común. A su turno, los partidarios de Montano pretendían la inminencia de la venida de Cristo y se preparaban para ella; los milenaristas sostenían que entre el fin del mundo y el juicio final, nuestro Señor Jesucristo volvería a la Tierra a pasar mil años con los escogidos.



Durante la cuarta y quinta centuria nuevas herejías turbaron la tranquilidad de la Iglesia y de la sociedad cristiana. Dos de ellas centraron sus ataques en la Santísima Trinidad (el arrianismo y el macedonismo); mientras otras lo hicieron en la encarnación de Cristo (los pelagianistas y los semi-pelagianistas). A finales del siglo XII surgieron en Europa dos nuevos grupos de herejes particularmente violentos: cátaros y valdenses. Los cátaros rechazaban los ritos Católicos y los sacramentos, dedicando sus mayores esfuerzos a una prédica y práctica totalmente anticatólica, la que incluyó numerosos hechos de sangre; entre ellos, el asesinato del nuncio papal. En cuanto a los valdenses, el iniciador de su movimiento fue Pedro Valdez, acaudalado comerciante de Lyon quien, después de hacerse traducir los evangelios, buscó vivir conforme a sus enseñanzas: vendió sus bienes, dejó a su familia y se dedicó a predicar (1170). Sus discípulos también eran conocidos como los pobres de Lyon. Sostenían los valdenses el derecho de las mujeres y los laicos a predicar; negaban el valor de la Eucaristía, las ofrendas y las plegarias por los muertos; algunos, inclusive, discutían la existencia del purgatorio y predicaban la ineficacia de ir a rezar a los templos. Al parecer, por sus ataques a las propiedades de la Iglesia, atrajeron la opinión favorable de mucha gente, logrando expandirse por toda Europa.



La represión inicial de los herejes estuvo a cargo del poder civil, el cual se veía amenazado por la inestabilidad generada por las revueltas. Por dicha razón las autoridades laicas, antes de la existencia de la Inquisición, en aplicación de las normas del Derecho Romano, disponían la pena de hoguera, en razón de que la herejía era conceptuada como un delito contra Dios y contra el Estado y debía ser castigada con igual rigurosidad que los demás delitos contra su majestad.



Ante la rápida expansión lograda por los albigenses y, en menor grado, por los valdenses, se precisaba uniformar la legislación de los diferentes reinos cristianos, por lo cual diversas autoridades solicitaron el apoyo de los pontífices. Lucio III dispuso, en el Concilio de Verona (1184), que los obispos realizasen inquisición en los sitios en los que se sospechase la presencia de herejes. Así se dio nombre al Tribunal de la Fe. Pero esto no fue suficiente. Inocencio III hizo esfuerzos notables, con el apoyo de los monarcas y nobles Católicos, para llamar a los herejes paternalmente al arrepentimiento; fracasados estos intentos se convocó a una cruzada en su contra (1209-1229). La victoria militar de las huestes Católicas se consolidó con la actuación inquisitorial. En la mayor parte de Europa occidental surgieron tribunales inquisitoriales dependientes de los obispos respectivos.



La incansable actividad desempeñada por la Orden de Frailes Predicadores (los dominicos) contra los herejes así como la mejor preparación de sus miembros y su organización internacional -que escapaba a las limitaciones territoriales de las diócesis- hizo que se les delegara la mayor parte de las labores inquisitoriales.



Originalmente, la Inquisición no era un tribunal permanente; constituía más bien una atribución de los obispos en el ámbito de sus diócesis; sin embargo, lo recargado de su labor impedía que se dedicaran a tales tareas. Por ello, los PAPAS designaron inquisidores pontificios quienes ejercían sus funciones ante indicios de la existencia de grupos de herejes para una determinada zona. Antes de actuar, publicaban un edicto de gracia -especie de indulto general- que otorgaba el perdón a todos los que voluntariamente se presentasen a confesar sus culpas y se arrepintieran de su conducta herética. Vencido el plazo, comenzaban a realizar los respectivos procesos. A los inquisidores sólo les correspondía la aplicación de sanciones espirituales, tales como el rezo de oraciones, la realización de ayunos, ordenar la colocación de sambenitos (Capotillo o escapulario que se le ponía a los penitentes reconciliados con la Inquisición, letrero que se ponía en las Iglesias con el nombre y castigo de los penitenciados) y, la peor de todas, la excomunión de los pertinaces. Estos últimos eran entregados a las autoridades civiles para que les aplicasen las sanciones dispuestas por los respectivos monarcas: la confiscación de sus bienes y la quema en hoguera. Cabe precisarse que fueron pocas las personas condenadas a esta última sanción.



Recordemos que, por entonces, el fundamento de la sociedad y del Estado era la religión, la cual constituía la base del ordenamiento político y jurídico. En una sociedad que se preciaba de cristiana, donde la Revelación tenía carácter divino, esta venía a ser la ley social fundamental cuya violación entrañaba un grave delito. En un Estado Católico, el príncipe estaba obligado a proteger la única religión verdadera. De dicha obligación dimanaba el derecho de dar leyes penales contra los perturbadores del orden y la unidad religiosos y, por eso mismo, del orden público. Como consecuencia de este entrecruzamiento de motivaciones religiosas y políticas las pugnas entre Católicos y herejes se daban en ambos terrenos -contra la Iglesia y las autoridades establecidas- constituyendo, de hecho, no solamente actos subversivos sino verdaderas guerras civiles. Cabe destacar que en la época que nos ocupa, era normal que los laicos fueran más rígidos que los propios clérigos en el castigo de los herejes ya que estos eran repudiados por la gente común y corriente. A su turno, el Papa se mostraba mucho más indulgente que el clero local, que solía ser impulsado por los fieles a un mayor rigor.



La organización de la Inquisición medieval no fue la obra de un solo Papa sino la resultante de un largo proceso, iniciado durante la gestión de Lucio III, continuado en el pontificado de Inocencio III y culminado por Gregorio IX quien, a través de tres diferentes bulas -entre los años 1231 y 1233- le dio su estructuración definitiva. La Inquisición fue, al igual que la mayor parte de las instituciones de la Edad Media, el producto de una práctica inicialmente restringida y, luego, gradualmente extendida y perfeccionada.



La inquisición española



La actual España, a inicios del siglo VIII, estaba constituida por los pueblos visigodos, mayoritariamente Católicos y, asimismo, por diversos grupos religiosos, entre los cuales cabe destacar la presencia de la mayor comunidad judía del mundo. Dichos pueblos coexistían en medio de una reconocida libertad religiosa, sin más limitaciones que algunos incidentes esporádicos. Como es sabido, el año 711 se produjo la invasión musulmana a la Península Ibérica. Dicha invasión tuvo, a un mismo tiempo, carácter religioso, político, social y económico. La conquista, el dogmatismo, la intolerancia, el fanatismo y los abusos de los musulmanes hicieron surgir los odios y la intolerancia religiosos. Los Católicos, por su parte, no renunciaron a su fe, se refugiaron en el norte de la Península Ibérica, en el llamado Reino de Asturias y desde allí se enfrentaron a los invasores musulmanes en una larga y cruenta guerra que, con intervalos de paz, duró desde el año 711 hasta 1492 en que, con la toma de la ciudad de Granada, cayó el último baluarte moro en España. Fácil es comprender que la intolerancia religiosa fue el común denominador de la época, que cada persona veía en las otras de diferente creencia a un enemigo de Dios y del Rey, con las que estaba en una lucha constante por la sobrevivencia y el dominio absoluto de los territorios.



Causas



La “amenaza judía” Indiscutiblemente la causa más importante que directamente motivó la creación del Tribunal hispano fue la denominada “amenaza judía”. Las graves crisis económicas que sacudieron Europa durante los siglos XIV y XV, a las cuales contribuyeron las pestes y epidemias que originaron una caída demográfica sin precedentes, condujeron al empobrecimiento masivo de la población y a restricciones económicas de la corona. En medio de la crisis, los únicos que consolidaban sus posiciones económicas eran los prestamistas y los arrendatarios de los tributos reales, oficios virtualmente monopolizados por los judíos. Estos prácticamente se habían convertido en dueños de las finanzas hispanas. Una de las razones de tal situación era el hecho de que los préstamos con intereses se consideraban moralmente cuestionables por estar incursos en el pecado de usura, mientras que los judíos los consideraban perfectamente lícitos. Además, se les cuestionaba por la administración que realizaban del cobro de los tributos reales -oficio de por sí poco comprendido en todas las épocas- responsabilizándoseles por su falta de transparencia en el manejo de las cargas impuestas por los soberanos. Por si fuera poco, los judíos eran vistos como un Estado dentro del Estado pues, antes que buenos y leales súbditos de la corona eran, por sobre todo, judíos: una nación sin territorio y, por ende, en busca de uno propio. Estas razones y las diferencias religiosas alimentaron el antisemitismo, el cual surge así como una expresión de la animadversión a una burguesía que se enriquecía en medio de la pobreza generalizada; el resentimiento con los cobradores deshonestos de impuestos y el odio a los usureros. En ese contexto, se produjeron diversos sucesos y protestas antijudías que echaban la culpa de todos los males de la época a la benevolencia de las autoridades para con el “pueblo deicida” por lo cual supuestamente Dios castigaba a la población.



Por su parte, los judíos también protagonizaron algunos sucesos sangrientos contra los Católicos, lo cual contribuyó a exacerbar los ánimos. Adicionalmente, a fin de ascender en la pirámide social y lograr posiciones reservadas a los Católicos o por evitar los prejuicios y las restricciones en su contra, muchos judíos se convirtieron falsamente al cristianismo recibiendo el bautismo y participando externamente de su culto mientras, en privado y casi públicamente, seguían con sus anteriores prácticas religiosas. Esta conducta dual hizo que se ganaran las iras de los verdaderos cristianos que veían a los judeoconversos alcanzar las más altas dignidades y cargos de la sociedad, el Estado y la propia Iglesia -constituyéndose en una especie de infiltrados- con la finalidad de conquistar el poder e imponer en beneficio propio su religión y su organización política, social y económica.



Al ser establecida la Inquisición, durante los primeros años de su existencia se encargó principalmente de controlar a los judeoconversos ya que, para que alguien fuese procesado tenía que haberse hecho, libre y voluntariamente, Católico. Sin embargo, la situación de los conversos se complicó pues se veían presionados por sus familiares y allegados judíos para que retornasen a su antigua religión y, al hacerlo, incurrían en apostasía y, por ende, se sujetaban al control de la Inquisición. Después de haber fracasado todos los intentos de los monarcas por asimilar a los judíos pacíficamente, terminaron por decretar la expulsión de todos aquellos que no se convirtiesen al cristianismo. Por entonces -desde mucho tiempo antes- el antisemitismo era un sentimiento común en la mayor parte de Europa. Así, antes que de España, los judíos habían sido expulsados de Inglaterra, Francia y otros reinos; además, habían sido víctimas de crueles matanzas y persecuciones en Alemania.



La afirmación del poder real y el surgimiento de España En la Edad Media, se explicaba el origen y el sustento del poder político como una consecuencia directa de la voluntad divina. La religión era el sustento de la sociedad y del Estado, la moral era la base del ordenamiento jurídico. Las luchas religiosas solían darse alimentadas por pugnas políticas. Así, las autoridades Católicas veían en cada musulmán o judío, no sólo un hombre de otra religión sino también un conspirador potencial contra su poder, contra el régimen y sus fundamentos, contra la paz social y la tranquilidad pública; por ende, un enemigo político. Además, este supuesto doctrinal se veía confirmado por hechos históricos: la invasión y los continuos ataques de los musulmanes; las alianzas entre estos y los judíos contra los Reyes Católicos; el apoyo de los moriscos a los ataques musulmanes contra las costas de Andalucía; las conspiraciones de los moros para propiciar una invasión turca a la Península Ibérica, etc.



Por otro lado, durante la reconquista en la Península Ibérica se formaron dos grandes reinos Católicos: Castilla y Aragón. Isabel de Castilla se casó con Fernando, príncipe heredero de la corona de Aragón; cinco años después, Isabel se convirtió en Reina de Castilla y, en otro lapso igual, Fernando fue coronado como Rey de Aragón. El matrimonio de ambos no originó la unificación de España porque ambos reinos seguían siendo independientes el uno del otro. Isabel y Fernando concibieron el proyecto de centralizar en ellos el poder político, anteriormente disperso en la nobleza, llevando, a la postre, a la unión de sus coronas en un solo Estado. Para ello, entre sus primeras medidas, procedieron a crear cinco consejos reales, uno de los cuales fue el Consejo de la Suprema y General Inquisición. Esta es la primera institución que con un solo jefe común -el Inquisidor General- para ambos reinos, tuvo bajo su poder toda España y sus colonias. Así, los reyes emplearon la unificación espiritual con una finalidad claramente política: la unidad española. De esta manera nació España, forjada en la milenaria lucha contra los infieles, consolidada en las pugnas contra los judaizantes, alimentada en las guerras con los protestantes, confirmada en la vasta tarea de evangelizar todo un nuevo mundo; baluarte de la Fe Católica; siempre defensora de la cristiandad y de la fidelidad a la Iglesia, siempre devota.



Creación



La Inquisición española fue creada, previa autorización del Papa Sixto IV , por los Reyes Católicos en 1478. Dos años después inició sus acciones en la ciudad de Sevilla para expandirse posteriormente por el resto de España y sus colonias. Por aquel entonces, la monarquía española, para centralizar y organizar su poder, tenía constituidos cinco consejos reales: Castilla, Aragón, Hacienda, Estado y el de la Suprema y General Inquisición. La corona empleó a este último como un organismo de control social, dirigiendo sus esfuerzos tanto a la defensa de la fe y la moral pública y privada, así como a la de la fidelidad a los monarcas y la paz social.



Procedimientos



Cuando una persona era denunciada ante el Santo Oficio por algún delito que estuviera comprendido en sus competencias este iniciaba la respectiva investigación. El Tribunal tenía competencia sobre los siguientes tipos de delitos:



1) Contra la fe y la religión: herejía, apostasía, blasfemia, etc. 2) Contra la moral y las buenas costumbres: bigamia, supersticiones (brujería, adivinación, etc.). 3) Contra la dignidad del sacerdocio y de los votos sagrados: decir Eucaristía sin estar ordenado; hacerse pasar como religioso o sacerdote sin serlo; solicitar favores sexuales a las devotas durante el acto de confesión, etc. 4) Contra el Santo Oficio: en este rubro se consideraba toda actividad que en alguna forma impidiese o dificultase las labores del tribunal así como aquellas que atentasen contra sus integrantes 5) El Tribunal actuaba asimismo como censor. Mientras que las autoridades civiles ejercían la censura previa a la publicación de cualquier escrito, la Inquisición ejercía la censura posterior. La realizaba a través de dos modalidades: la purgación o la prohibición.



Se pedía al denunciante que aportase pruebas u otros testimonios que avalasen sus declaraciones. De existir al menos tres realizados por personas honorables y que no tuviesen ninguna animadversión contra el denunciado, se daba inicio al proceso, para lo cual detenían a este. Las denuncias eran cuidadosamente revisadas por los inquisidores, quienes disponían investigaciones complementarias. Generalmente consultaban el caso con los calificadores -especie de asesores con los que contaba el Tribunal- quienes hacían el papel de instancia previa al inicio del proceso inquisitorial y su fallo podía dar lugar a archivar el expediente. En este caso, quedaban la denuncia y lo actuado en una especie de suspensión indefinida, que podría ser resuelta en el futuro, ante una nueva denuncia o reiteración de las anteriores así como en el caso de la presentación de pruebas o testimonios adicionales.



Los calificadores eran designados entre expertos en materia teológica y jurídica; generalmente, eran autoridades eclesiásticas del más alto nivel o catedráticos especialistas en el tema. La opinión de ellos era tomada como de gran valor pero, al decidir, primaba el criterio de los inquisidores. Después de reunidas las pruebas, el encausado era apresado y conducido a las cárceles secretas de la Inquisición, en las cuales se le solicitaba en forma reiterada que se arrepintiese y confesase el motivo de su detención. Asimismo, se le incomunicaba completamente, no permitiéndosele ningún tipo de visitas, ni siquiera la de sus familiares más cercanos. A los detenidos se les proveía de una ración alimenticia adecuada -superior a la de las prisiones comunes de la época- en la que se incluía carne, leche, frutas y vinos. Si el procesado tenía recursos económicos se le deducía el valor de sus alimentos de sus bienes, los cuales eran secuestrados; en caso contrario, su costo era asumido por el Tribunal.



Se exigía al reo guardar total reserva de los hechos sucedidos durante su permanencia en las instalaciones inquisitoriales. Su habitual aislamiento sólo era interrumpido por los funcionarios del Tribunal quienes, cada cierto tiempo, lo visitaban para persuadirlo a confesar sus culpas. El motivo de la insistencia en la confesión voluntaria se originaba en que el Tribunal no buscaba la sanción del hereje sino su salvación. Para ello, era fundamental el arrepentimiento del procesado, lo que se manifestaría en su predisposición a confesar los hechos que habían dado origen al proceso. En los casos en que los reos se autoinculpaban las sanciones solían ser benignas; en la mayoría de dichos casos las acciones culminarían en el pago de alguna multa o en escuchar, vestido de penitente, Eucaristía en la Iglesia mayor; en realizar peregrinaciones, rezar algunas oraciones, la humillación del castigo de la vergüenza pública, como por ejemplo, la obligación de llevar vestiduras especiales (San Benito), fue muy impopular, pues significaba un descrédito para la comunidad entera, etc. Si existían pruebas -entre ellas tres testigos por lo menos- pero el reo no reconocía las faltas que se le atribuían o si había cometido perjurio en sus declaraciones, después de haber utilizado sin resultado todos los mecanismos posibles para obtener su confesión, previas advertencias del caso, se le podía aplicar tormento, en conformidad con los procedimientos de los tribunales civiles de la época.



El Tribunal tenía entre sus atribuciones la capacidad de confiscar las propiedades de los acusados. El secuestro de bienes era dispuesto por los inquisidores al iniciarse el proceso, quienes, en los casos más graves -siempre y cuando se demostrase la culpabilidad del reo-, podían ordenar su confiscación. El dinero captado no ingresaba en el patrimonio de la Iglesia sino de la monarquía y se destinaba a financiar las acciones del propio Tribunal. Durante los primeros años de su funcionamiento la Inquisición española tuvo una ingente cantidad de recursos pero, al menos desde el siglo XVIII, no eran suficientes para cubrir sus propios gastos. Esto la llevó a recurrir constantemente al apoyo de la corona.



El proceso se realizaba en el mayor secreto posible y tanto los procesados como sus acusadores y los propios funcionarios y servidores del Santo Oficio se veían obligados a no revelar nada de lo sucedido. En caso de que violasen esta prohibición se les trataba con una severidad similar a la usada con los herejes. Este secreto absoluto de los procedimientos inquisitoriales fue uno de los orígenes de la muy extendida leyenda negra sobre el Santo Oficio ya que la población solía inventar las historias más inverosímiles sobre el mismo, las que eran transmitidas de generación en generación. Estos cuentos eran enriquecidos por los añadidos que hacía cada nuevo narrador, cuando las refería a sus amistades de mayor confianza o a sus familiares cercanos. La gente buscaba, a través de sus conjeturas, entender el funcionamiento y fines de tan misterioso Tribunal, ante el cual habían visto comparecer a algunos de sus allegados y a otras personalidades de la época.



Los juicios no tenían una duración predeterminada y consistían en una serie de audiencias a las cuales se sometía al procesado con la intención de llegar a determinar sus responsabilidades. Los acusados eran llevados a la llamada sala de audiencias, en las cuales encontrarían a los inquisidores y al fiscal. Este sólo acusaba al sospechoso en términos genéricos, sin precisar en ningún momento hechos o circunstancias que le hicieran conocer la identidad de sus acusadores. Se hacía así para evitar posteriores represalias contra los testigos. Si los inquisidores consideraban necesaria la utilización de instrumentos de tortura para el esclarecimiento de los hechos, fracasadas las reconvenciones al reo para que confesase, dispondrían, mediante la respectiva sentencia, su sometimiento a la cuestión de tormento. Entre los instrumentos de tortura utilizados por la Inquisición los principales fueron: La garrucha: consistía en sujetar al reo con los brazos en la espalda, mediante una soga movida por una garrucha y subirlo lentamente. Cuando se encontraba a determinada altura se le soltaba de manera brusca, deteniéndolo abruptamente antes de que tocase el piso. El dolor producido en ese momento era mucho mayor que el originado por la subida. El potro: colocaban al preso sobre una mesa, amarrándole sus extremidades con sogas unidas a una rueda. Esta, al ser girada poco a poco, las iba estirando en sentido contrario, causando un terrible dolor. En la época era el instrumento de tortura más empleado en el mundo. El castigo del agua: estando el procesado totalmente inmovilizado sobre una mesa de madera le colocaban una toca o un trapo en la boca deslizándolos, en cada caso, hasta la garganta. Luego el verdugo procedía a echar agua lentamente, produciendo al preso la sensación de ahogo.



La persona que utilizaba estos instrumentos de tortura era el verdugo, trabajador rentado del Tribunal. En numerosas ocasiones se usaba al mismo verdugo de los tribunales civiles. Sólo podían ingresar a la cámara de tormentos, además del verdugo, los inquisidores, los alguaciles, el notario, el médico y el procesado. Al contrario de lo que generalmente se cree, la Inquisición no inventó la tortura como parte del procedimiento jurídico ni tampoco era el único tribunal que la utilizaba. Su uso era genérico a todos los tribunales de la época. Al respecto, podemos sostener que era más benigna en su empleo que los tribunales civiles porque, a diferencia de aquellos, sólo en casos excepcionales la autorizaba, el tiempo de duración máxima del tormento era una hora y cuarto, estaba prohibido producir derramamiento de sangre o la mutilación de algún miembro y el médico junto con los propios inquisidores -para evitar los abusos de los verdugos- supervisaban su aplicación.


A pesar de tratarse de una misma institución, las particularidades propias de las colonias hispanoamericanas originaron no pocas diferencias con el funcionamiento del Santo Oficio peninsular. Entre las más importantes debemos mencionar la exclusión del fuero inquisitorial de la mayor parte de la población al haberse exceptuado a la masa indígena de la jurisdicción del Tribunal. Las razones básicas eran dos:



• Los pobladores nativos recién estaban siendo instruidos en la religión Católica y, en su mayoría, no podían entender aún claramente los dogmas ni mucho menos distinguirlos de las herejías.



• Estrechamente relacionada con la anterior, es que la intención declarada del monarca no era que el Tribunal fuese odiado sino querido y respetado como ocurría en la Península Ibérica, por lo cual se buscaba dar ejemplo a los aborígenes controlando la conducta y doctrina de los españoles. Esta imputabilidad de los indios hizo que el Santo Oficio en América tuviera un carácter eminentemente urbano mientras que en la metrópoli era fundamentalmente rural. Recordemos que los conquistadores hispanos venidos a estas tierras vivían en los denominados “pueblos de españoles” por razones políticas, en cumplimiento de las órdenes emanadas de la autoridad civil. En estos poblados se concentró la acción de la Inquisición, la cual sólo comprendía a las minorías blanca, mestiza o negra.



Además de las particularidades mencionadas de la inquisición aborigen podemos señalar como otros rasgos distintivos de ella la mayor extensión de los distritos inquisitoriales, su relativa independencia con relación al Consejo de la Suprema y la tipicidad de los procesos. Respecto a lo primero, la delimitación jurisdiccional estaba definida originalmente en relación a las de los respectivos virreinatos. Ello conllevó a que cada distrito inquisitorial aborigen alcanzara millones de kilómetros cuadrados de extensión, amplitud territorial que superaba en varias veces la de España. Lo segundo era fruto de las dificultades de comunicación con la Suprema, organismo central del Santo Oficio, a pesar de lo cual en los pocos casos en que fueron entregados los reos al brazo secular se requirió la previa ratificación del Consejo Por último, el contenido de los procesos propició el desarrollo de una temática muy típica y peculiar, diferenciada de la peninsular, por discurrir en una realidad distinta.



Causas de la extensión de la Inquisición a las Indias Occidentales



La segunda mitad del siglo XVI fue bastante complicada para España tanto en la esfera interna como externa. En la década de los sesenta se produjo la sublevación morisca de las Alpujarras, la presión de los hugonotes sobre Cataluña, la rebelión de los Países Bajos, el avance turco por el Mediterráneo, las guerras religiosas en Francia, la restauración anglicana y la persecución contra los Católicos en Inglaterra; asimismo, los ataques de los piratas protestantes, la revisión pontificia sobre los títulos que legitimaban la dominación hispana en las Indias, etc. La mencionada conducta de la Santa Sede se debió a que consideraba que España no había cumplido el rol evangelizador al cual estaba comprometida y se manifestó en documentos como la Bula In coena domini de 1568. Para enredar más aún la situación las colonias hispanoamericanas, es decir los virreinatos del Perú y México, se encontraban en un profundo desasosiego social. En ambos se habían producido las rebeliones de los encomenderos con las consiguientes guerras civiles entre los propios conquistadores.



Además, los hugonotes lograron establecerse en Brasil y Florida afectando los intereses hispanos. Felipe II reunió una comisión denominada Junta General, presidida por el Cardenal Espinosa, para que analizase la situación descrita y propusiese las correspondientes soluciones. En ella estuvieron presentes los miembros de los consejos de Estado, Indias, Órdenes, de la Cámara de Castilla y de Hacienda; igualmente, algunas autoridades eclesiásticas y don Francisco de Toledo, recién nombrado Virrey del Perú. Sus reuniones se celebraron entre los meses de agosto y diciembre de 1568 y en ellas se decidió el establecimiento del Santo Oficio en las capitales de los dos virreinatos existentes en Indias (Lima y México). Entre las principales motivaciones para el establecimiento del Santo Oficio, cabría destacar las siguientes:



• A raíz de la conquista se había producido un relajamiento de la moral pública y privada. La vida de los hispanos en Indias resultaba escandalosa y se daban muchos casos de poligamia, blasfemia, idolatría, brujería, etc. Ante ello, las autoridades virreinales así como los cabildos, las autoridades eclesiásticas y numerosos personajes -entre ellos fray Bartolomé de las Casas- solicitaron al Rey de España el establecimiento de la Inquisición para que se corrigiesen tales desviaciones.



• El antisemitismo imperante en aquella época en España se trasladó a las colonias indianas junto con los primeros conquistadores peninsulares e indiscutiblemente, con el transcurso del tiempo, los judaizantes llevaron la peor parte en el funcionamiento del Tribunal. Muy a pesar de que la corona había prohibido, desde los primeros momentos de la conquista, que los judíos y los judeoconversos así como sus descendientes pasasen a sus dominios aborígenes muchos de ellos habían logrado burlar tales restricciones. Una instrucción dirigida en 1501 al gobernador de Tierra Firme le ordenaba que no permitiese la presencia de judíos, moros, conversos, herejes o reconciliados por el Santo Oficio. Después de la composición de Sevilla (1509) se permitió a los conversos penitenciados venir a las Indias, autorizándoseles también a comerciar.



En 1518 fue dejada sin efecto tal licencia y se renovaron las prohibiciones en su contra aunque la repetición periódica de dichas medidas dice bien a las claras de su incumplimiento. Las sanciones que se imponían a los infractores eran la confiscación de sus bienes y el destierro de las Indias. Al decretarse la expulsión de los judíos de España (1492) muchos de ellos se refugiaron en Portugal. Tiempo después, al producirse durante el reinado de Felipe II la unificación de las coronas de España y Portugal, se multiplicó su presencia en las colonias hispanoamericanas atraídos por la búsqueda de las legendarias riquezas que estas ofrecían así como de mayor libertad para seguir practicando sus ritos, creencias y costumbres ancestrales.



• Otra de las razones esenciales, tanto por motivaciones religiosas como políticas, fue evitar la propagación de las sectas protestantes Desde el punto de vista religioso, podrían ocasionar un grave perjuicio a la población indígena dificultando, cuando no impidiendo, su conversión a la Religión Católica, con el consiguiente detrimento de sus almas. Desde un enfoque político, si estas sectas se lograban difundir en las colonias hubiera llevado al estallido de revueltas religiosas, semejantes a las que enfrentó el Emperador Carlos V en Alemania, que hubiesen puesto en riesgo el dominio español. No era otra la intención de los continuos ataques de los corsarios y piratas protestantes -principalmente ingleses, holandeses y franceses- en los cuales las atrocidades que cometían eran alimentadas por sus convicciones religiosas anticatólicas.



Los corsarios y piratas no sólo atacaban las embarcaciones españolas para adueñarse de estas y sus mercaderías, también secuestraban a las tripulaciones y a los pasajeros para exigir rescates -en otros casos los vendían como esclavos-, a los que se añaden innumerables abusos y asesinatos. Por si fuera poco, ninguna población costeña o cercana a la costa se hallaba segura. Así, lo demuestran los ataques realizados en Veracruz, Cartagena, Maracaibo, Santa Marta, Rancherías, Río de la Hacha, Santa María de los Remedios, Nombre de Dios, Callao, Paita, la Habana, Puerto Rico, Santiago de Cuba, Santo Domingo, Jamaica, etc. Los piratas tenían como común denominador ser protestantes extranjeros animados por una insaciable sed de riquezas sólo comparable a su odio a España y a la Iglesia Católica. La enorme mayoría de los enjuiciados por tales motivos fueron reconciliados y tratados benignamente.



Dicho sea de paso, toda organización religiosa -protestante, budista, musulmana, etc.- tiene su propia inquisición bajo distintos membretes, la cual es una entidad encargada de mantener la fidelidad de los miembros de la respectiva organización a sus creencias. También se daban ocasiones en que algunas personas, voluntariamente, se presentaban a confesar, en cuyo caso eran tratadas con benevolencia, sancionándolas tan sólo con alguna pena espiritual y reconvirtiéndolas para que no reincidiesen en este tipo de faltas. Por tal sólo mencionar algunos nombres, recordemos a John Hawkins, Francis Drake, Oxenham, Grenville, Raleigh, George Clifford, Winter, Francis Knollys, Martin Frobisher y Barker (ingleses)



El problema de las brujas y la Inquisición, una leyenda negra sobre feminicidio



El mito de la Inquisición es tan amplio que en su interior se puede acomodar casi cualquier cosa, cuando de atacar a la Iglesia se trata. El tiempo corre, pero las ideas populares acerca de la Inquisición han cambiado muy poco, ya que éstas siguen siendo útiles a los poderes surgidos en torno a la Revolución Francesa y que todavía gobiernan en la mayoría de las naciones occidentales. Su forma de minar la credibilidad de la Iglesia se apuntala en cuentos y consejas que hacen del anticlericalismo un pensamiento popular, no circunscrito a la élite de los filósofos del liberalismo, el marxismo, el positivismo, etc.



En tiempos recientes, sin embargo, ha surgido una nueva corriente de pensamiento antirreligioso que se las ha arreglado para sacarle nuevo jugo a la leyenda negra de la Inquisición. El feminismo radical, el cual, como es en casi todo incompatible con la fe Católica, ha emprendido una feroz campaña contra la Iglesia, para hacerla pasar como enemiga de la mujer y sus derechos. Así, el radical-feminismo ha acusado a la Iglesia de feminicidio, por aquello de la persecución y quema de brujas en siglos pasados. Semejante cosa, de ser cierta, probaría no sólo que la Iglesia habría sido machista o intolerante, sino que acabaría por arrojar una espesa sombra sobre la credibilidad misma de la Iglesia como institución divina. Y ése es el verdadero objetivo de fondo en toda campaña de difamación anticatólica.



Veamos algo de lo que dicen estas personas, así como su refutación:



1.- La Inquisición mató a millones de mujeres, con el pretexto de que eran brujas. La persecución de brujas, reales o supuestas, no fue una actividad primordial de la Inquisición Católica, sino de la protestante. La Iglesia sólo tomó en serio la cuestión brujeril cuando se aceptó, por un tiempo, que la hechicería era una forma de herejía, pero este punto de vista decayó pronto. Así, la Inquisición española (considerada por los adversarios como la peor de todas) no condenó a más de 59 brujas. Su filial, el Santo Oficio de la Nueva España, no solamente no condenó ninguna bruja, sino que tomó siempre la cuestión de la hechicería con cierto desprecio. Por otra parte, los investigadores serios afirman que la cifra más plausible de ajusticiadas es de unas 30 mil mujeres, entre los años 1400-1800. Aunque añadiéramos los casos anteriores al siglo XV, la cifra aumentaría poco, quedando muy lejos de los cinco millones que se han fantaseado. La inmensa mayoría de esas mujeres fueron procesadas por tribunales civiles y protestantes en realidad, y sólo una fracción lo fue por la Inquisición Católica. Puestas así las cosas, serían las iglesias protestantes las que deberían repartirse la culpa del llamado feminicidio. 2.- La Inquisición fue una manifestación de machismo de la Iglesia. Las estadísticas demuestran que el número de mujeres condenadas por la Inquisición fue menor que el de hombres, así que, en todo caso, habría que hablar de feminismo anti-masculino en la Iglesia. Es cierto que la acusación de brujería recaía con más frecuencia sobre mujeres que sobre hombres, pero eso se debe simplemente al hecho de que siempre ha habido más mujeres que hombres dedicadas a hacer trabajos, sanaciones mágicas, encantamientos, etc., así como a las artes adivinatorias. Esto puede variar de una región a otra, de país en país y de una época a otra, pero en general es una constante. Quizá el único mérito de tal acusación es que, si leemos textos inquisitoriales como el Malleus Maleficarum, sí encontraremos la idea de que la mujer es inferior al hombre, más pecadora o más débil ante las tentaciones. Una idea que, por cierto, los protestantes (especialmente Lutero) desarrollaron con mayor ahínco.



3.- El objetivo era someter a la mujer por medio del terror. Si esto fue así, por qué sólo el 1.8% de las personas acusadas ante la Inquisición española fue condenado a muerte, y aun de ese 1.8% la mayoría, como ya dijimos, eran hombres ¿Cómo sería posible sostener que tal cosa fue violencia dirigida específicamente contra la mujer?



4.- La Inquisición inventó un sin número de aparatos de tortura diseñados específicamente para aplicar en mujeres. Algunos aparatos terribles que se han visto por ahí, en alguna exposición, son de muy dudosa autenticidad; tales muestras itinerantes de instrumentos de tortura no están avaladas por expertos, no pertenecen a instituciones serias y no hay a quién cuestionar sobre su procedencia; son museos piratas. Por otra parte, la cuestión del tormento en la Inquisición Católica es algo de lo mejor documentado que existe, y sabemos que la Inquisición no inventó nada en tal materia: se limitó a usar aparatos que ya existían, y de ellos sólo tomo un puñado, los que le parecieron menos destructivos y que menos ponían en peligro la vida y la recuperación física del reo (el potro, la garrucha, la estrapada y alguno más). En cambio, los tribunales civiles, los grupos de linchamiento y los tribunales protestantes se permitían muchas cosas más, como el bien conocido proceso de arrojar al agua, amarrada, a la supuesta bruja: si flotaba, era bruja; si se ahogaba... pues, pobrecita, ya se fue al Cielo.



5.- Todas esas atrocidades fueron cometidas por la Inquisición Católica, en su totalidad o en su aplastante mayoría. El 90% de las mujeres condenadas por brujería lo fue por la inquisición protestante, pero ese dato se oculta cuidadosamente por la historiografía liberal-masónica (y por los protestantes, lógicamente) para cargarle la cuenta completa a su gran enemiga, la Iglesia Católica. Incluso casos vergonzosos cometidos por los protestantes, tan famosos como aquel de las brujas de Salem, Massachussetts, a veces le son adjudicados a los Católicos, por maestros de escuela especialmente ignorantes o malintencionados; ocurre una de dos cosas: o ignoran que no había Católicos en ese lugar y en ese entonces, o salen con la barbaridad de que... pastores, curas, reverendos, Católicos, protestantes.. ¡todos son lo mismo, qué va! Y así, alegremente, le endilgan a la Iglesia hasta lo que hicieron los herejes. De este modo, el estudiante, el joven, Católico ignorante, el Católico comprometido y aquel que va a Eucaristía a hablar con quien pueda se ve obligado a crecer con la idea de que es miembro de una Iglesia de perversos y pervertidos.





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Re: Inquisición Protestante

Mensaje  cesar el Vie 18 Nov - 11:28

Pero, ¿hay brujas o no?



Esta pregunta fue y sigue siendo la clave sobre lo que la Iglesia debe hacer con las personas que ostentan supuestos poderes mágicos o adivinatorios. Hasta el siglo XV, había sido opinión oficial que dichos poderes solamente eran imaginarios, por lo que la creencia en brujerías era pura superstición, cultivada por gente fantasiosa. Pero en la segunda mitad de aquel siglo, las cosas cambiaron en dos sentidos muy importantes: en primer lugar, textos papales e inquisitoriales declararon que la brujería sí era real, incluyéndose en esto creencias tales como que las brujas podían crear tormentas o arruinar cosechas, cohabitar con demonios o impedir que se consumaran los matrimonios. En segundo, la brujería pasó a ser considerada como una modalidad de herejía, de modo que la Inquisición ya pudo perseguir también esta clase de delitos.



El tiempo pasó y también las mentalidades. Para los siglos XVII, XVIII y XIX, los inquisidores habían adoptado nuevamente un punto de vista escéptico en torno al problema de las brujas, y cuando una persona era denunciada por este delito, procedían con cautela y bastante sentido común. Todas las acusaciones fueron desestimadas porque siempre se encontró una explicación natural para los supuestos casos de hechizos, y la acción inquisitorial se fue enfocando solamente a evitar la difusión de libros de magia.



En los siglos XIX y XX, una vez desaparecida la Inquisición, se hizo lugar común criticar dicho tribunal precisamente por ser «tan crédulo» que alguna vez aceptó la creencia en brujas. El argumento permitía formular toda clase de burlas e injurias contra las inquisiciones, incluyendo al Santo Oficio (la Inquisición española y novo hispana), y ya desde ahí se empezó a formular la acusación de que la Iglesia era sexista, por perseguir y ejecutar mujeres bajo el cargo tan ridículo e inverosímil de brujería.



Pero ha ocurrido algo raro. Ahora que la Inquisición está universalmente desacreditada, resulta que ha aparecido una verdadera avalancha de sectas, publicaciones, películas, sitios de Internet y demás que aseguran practicar la brujería con toda seriedad. Los grupos tipo WICCA, neopaganos y demás; las películas y series televisivas de maguitos y maguitas; los libros para mujeres y para adolescentes donde se enseñan rituales y trucos de magia para atrapar al galán esquivo, sacar buenas calificaciones sin estudiar, echarle mal de ojo a la persona que te cae mal, invocar espíritus, ángeles, duendes, etc., prometen encarecidamente dar resultados auténticos y verificables. Ahora resulta que sí existen los poderes sobrenaturales, los pactos satánicos y los hechizos. Incluso los grupos de brujas afirman sin tapujos ser continuadores de una religión que fue perseguida por la Iglesia Católica, y que ahora puede resurgir sin temor.



Entonces se pregunta uno: ¿No que la brujería era un fraude patente que demostraba lo (palabra censurada) que eran los Católicos? ¿No que la brujería, por ser falsa, sólo era un pretexto de la Iglesia para perpetrar persecuciones misóginas?



Los exorcistas aseguran que la magia es un vehículo que puede llevar a la infestación, a la obsesión y a la posesión satánicas; la ciencia afirma que no hay evidencias empíricas para avalar la creencia en brujerías; los gobiernos municipales ya no sólo se contentan con organizar rituales new age de adoración al sol en el equinoccio de primavera, sino que ahora también nos venden que hay que entrarle a la magia del solsticio de verano; los grupos feministas juran que todo es un pretexto para atacar a la mujer. ¿Dónde está la verdad? A veces la Inquisición, vista de lejos y con pinzas, provoca cierta nostalgia.



LA INQUISICIÓN Y LA REFORMA PROTESTANTE Mito y realidad



La historia según algunos es una dama demasiado voluble, solo expresa las opiniones de los vencedores. Si esta opinión es en contra de una realidad espiritual marcada con el signo del Cristianismo, y si esta realidad pertenece concretamente a la Iglesia Católica vemos que la historia de voluble se torna parcial y agresiva… los historiadores, los antiguos y los modernos, y aún los comunicadores de prensa contemporáneos pierden la perspectiva histórica y la objetividad tan diariamente cacareada.



Pocos de los historiadores marcados por el anticlericalismo, en este tiempo de la objetividad periodística, se dan cuenta de todo lo que la Iglesia Católica le dio en este mismo tiempo al mundo conocido de la época; la Iglesia le dio al mundo civilizado un Código Moral y ético a la vez que un gobierno internacional capaz de servir de árbitro en las disputas entre naciones y gobernantes, le dio la lengua latina enseñada en las escuelas católicas, esta lengua sirvió como medio de unificación a los eruditos, los literatos, los científicos, y los filósofos de diferentes culturas y los vinculó entre si; la liturgia y la Fe católica le dieron uniformidad religiosa a Europa, sirvió como tribunal internacional ante los gobernantes y estados responsables, fue la Iglesia quien construyó las Universidades, centros del saber de la época, casi todo el arte europeo fue inspirado y patrocinado por la Iglesia, ligó a los individuos en una tremenda relación personal con un Dios hasta el momento casi cósmico, a través de los monasterios femeninos y de la veneración de la Virgen María le dio un lugar digno a la mujer, los monasterios enseñaron y modernizaron la agricultura, alimentaban a los pobres desamparados, educaban a los niños, daban alojamiento a los viajeros, cuidaban a los enfermos en hospitales… preservaron la cultura y copiaron miles de manuscritos para que no se perdieran… un ejemplo de como la Iglesia valerosamente se ocupaba del hombre lo tenemos durante la gran Peste Negra de 1348, mientras los médicos abandonaban la lucha por no conocer remedio efectivo, la Iglesia le hizo frente y un dato de la época nos da la medida: De veintiocho Cardenales, nueve murieron, de sesenta y cuatro Arzobispos, veinticinco murieron, de trescientos setenta y cinco Obispos, doscientos murieron junto a millares de sacerdotes en el cumplimiento de su deber, de esto no se habla… y así podríamos seguir por páginas y páginas…



Es por esto que tenemos que comenzar este artículo sobre la Inquisición y lo hacemos con una profesión de Fe: “La vida del hombre es sagrada y nadie tiene derecho en base a ningún libro o idea o credo religioso, ni aun en base al evangelio y al cristianismo, a destruir esta vida imagen de dios. una sola vida perdida por la intolerancia clama al cielo como la sangre de Abel.”



Esa es nuestra forma de pensar y este artículo no es para condonar la pérdida de vidas en los años tumultuosos de la Reforma, ni los desmanes de la Inquisición Católica, por los cuales ya el Santo Padre Juan Pablo II pidió perdón al mundo en el marco del Jubileo de la Encarnación del año 2000. Este artículo es para poner las cosas en su debida perspectiva y hacer un pequeño estudio de la sociedad de la época y su forma de pensar, también tiene el propósito de presentar la verdad de que la Inquisición Católica NO es lo que se ha presentado y que la Reforma Protestante también eliminó muchas vidas de las cuales no se menciona en casi ningún historiador objetivo, dando la impresión de que la Iglesia Católica fue la gran asesina de sus pacíficos adversarios teológicos, NO FUE ASI. Nos encontramos frente a una época muy difícil con una sociedad que despreciaba la vida y que vivía en una cultura de poco valor del sufrimiento.



Realidad de la sociedad en los siglos XIII, XIV, XV Y XVI, métodos criminales



En nuestro mundo moderno se han cambiado los valores y la forma de pensar drásticamente y es por eso que no se puede hacer un estudio objetivo y menos lanzar un juicio si no nos empapamos antes de la realidad que juzgamos, hacer un juicio desde nuestra perspectiva histórica sería de una injusticia imperdonable.



En nuestro mundo hoy se castiga a los que difieren en materia de política o en materias económicas, pero resulta paradójico pensar en que se castigue a alguien por una diferencia teológica. Hace cuatro siglos no era así. En esos siglos y siglos anteriores un ataque a la teología oficial era considerado un ataque al sistema social imperante y diferencias en Teologías sumieron a países como Francia y Alemania en siglos de luchas y centenares de miles de muertos, muchos más de los achacados a la Inquisición. En la Edad Media era firme credo popular y de los gobernantes que cuando se suprimía una persona que difería de la Teología Oficial (hereje) se estaba salvando del infierno a sus posibles conversos y a la misma persona.



También tenemos que tener en cuenta que estos siglos fueron siglos donde sin ningún tipo de analgésico de los que hoy conocemos, los dolores ocupaban un lugar diario en la vida del ciudadano, si sumamos a esto las operaciones sin anestesia, las extracciones de muelas por barberos, el bajo índice de vida y todas una serie de factores para nosotros extraños era una cultura hecha a la indiferencia ante el dolor. Los procedimientos de la Inquisición nos llaman la atención ahora después de más de doscientos años, pero en su momento no fueron extraordinariamente llamativos y el hecho que miles de personas se congregaran para ver los autos de Fe dan la medida de lo común del caso.



La forma procesal de la Inquisición fue la misma del estado y de la época, como un caso curioso para dar una idea de la mentalidad de los hombres y mujeres de estos siglos incomprensibles para nosotros, entre tantos casos escojo el castigo de los hermanos D’aumaile amantes de las nueras de Felipe el Hermoso (Rey Francés) . Estos jóvenes de 17 y 19 años después de torturas increíbles fueron atados a la rueda y se les destrozó los huesos uno a uno, se les arrancó la piel con tenazas, se le cortaron los testículos, se descuartizaron por tracción de cuatro caballos y finalmente se les decapitó, lo mas terrible es que desde cuatro días antes miles de ciudadanos de todas las clases acamparon en los alrededores para ver el espectáculo y según los cronistas de la época el ambiente “era de feria”, esta conducta reprobable para nosotros era lo común en esos momentos y la nuestra será juzgada igual dentro de tres o cuatro siglos.



La unidad del estado era realmente una necesidad, la religión era lo único que podía unir estados tan dispares como los reinos de la naciente España, un atentado a la religión era un atentado al estado y los reyes de la época así lo entendieron y vieron. Como mencioné, la guerra de religión de Francia por teologías causó 90% más muertes que todas las Inquisiciones juntas y debilitó un estado que podía haber sido mas próspero, igual ocurrió en Alemania. España salió prácticamente ilesa de esta plaga por la Inquisición y es precisamente la Inquisición Española la más atacada y mal presentada. Toda esta leyenda negra sobre la Inquisición Española surge del Señor Juan Antonio Llorente español afrancesado, colaborador de la ocupación francesa y asalariado de José Bonaparte quien salió de España acompañando a las tropas Napoleónicas y se instaló en Paris a comienzo del Siglo XIX y en 1817 editó un libro partidista y político en contra de los Reyes Españoles y de esos lodos tenemos estos fangos.



¿Qué en realidad fue la inquisición española? Mito y realidad



La Inquisición Española ha sido la más duramente atacada al ser España baluarte del Catolicismo y al mismo tiempo enemiga comercial y política de la Inglaterra protestante.



Veamos la opinión de dos eruditos en el tema: A.S. Turberville en su Libro “La Inquisición Española”, Pág. 61 y 62 dice: “EL Santo Oficio pretendía ser el Tribunal más clemente de todos porque sus fines no eran la administración de una justicia rígida y automática, sino la reconciliación del delincuente. Confesarse culpable con el Santo Oficio era obtener el perdón. ¿De qué otro tribunal se puede decir esto? El Inquisidor era tanto Padre Confesor como juez, que pretendía no una condenación, sino acabar con un extravío y devolver al rebaño la oveja descarriada. Por eso se instaba constantemente al acusado a que recordase la diferencia fundamental entre la Inquisición y los tribunales ordinarios y que su finalidad no era el castigo del cuerpo, sino la salvación del alma y por lo mismo se le imprecaba a que tratara de salvarse por medio de la Confesión”



En otras palabras, para el lector moderno… imaginemos que no te detienes en una luz de un semáforo y el policía te lleva detenido, tu vas delante del juez y confiesas que realmente te arrepientes de no haberte detenido en la luz roja y pides perdón, entonces el Juez te absuelve con una reconvención. Así actuaba el Tribunal de la Inquisición, su objetivo no era condenar, era salvar y de los famosos autos de Fe muchas de las gentes era reconciliada con la Iglesia después de llevar un hábito llamado “san benito”: por la similitud del hábito de esta orden por varios domingos ante la Iglesia, después de esto eran aceptados de nuevo en la Comunión, ejemplo de esto fue el Abuelo de Santa Teresa de Ávila, quien llevó San Benito por judaizante y se reconcilió con la Iglesia y nos dio tal Santa.



Los que no se arrepentían y se demostraba su culpa de herejía eran entregados a la justicia del Rey, la Iglesia no podía hacer nada mas, esto caía en al campo político y podía hacer tambalear la seguridad del reino.



Otro punto a tener en cuenta era que estos tribunales no actuaban bajo la autoridad de la Iglesia Católica y del Papa, la Inquisición terminó por ser un poder en manos del Rey y muchas veces en contra de Roma como veremos en los ejemplos que daremos más tarde. Veamos la opinión de Fernando Ayllón en su libro “El Tribunal de la Inquisición de la Leyenda a la Historia” Pág. 578 y 579. Dice así: “La Inquisición española estuvo desde sus orígenes supeditada a la voluntad real lo cual la llevó inclusive a enfrentarse en algunas oportunidades contra el poder del propio Pontífice. Diversos ejemplos de ello son los roces de los primeros inquisidores con los Papas Sixto IV o Inocencio VIII ; la causa contra el Arzobispo de Toledo, Primado de España Bartolomé Carranza; las dificultades ocasionadas por la Inquisición a la admisión de bulas pontificias etc. Cierto es que en ocasiones se convirtió en instrumento político en poder de los reyes para fines diversos, por su característica dualidad, estatal-eclesiástica. Sin embargo debemos recordar también que no existía ningún tribunal que no estuviera sujeto a dicha presión y utilización por el poder político, no solo en España sin en todo el mundo.



El Santo Oficio fue el símbolo de la etapa en la cual se estableció y desarrolló. La alta religiosidad de la época motivó el surgimiento de una institución que se encargara de la fe, la moral, el mantenimiento del orden público y la paz social. La Inquisición, más allá de cualquier humana desviación de sus objetivos, cumplió ese rol. Fue muy importante para el estado y para la formación de la unidad nacional española, defendiéndola contra los graves peligros que la amenazaban.



El Tribunal no fue una traba para el progreso intelectual de España como lo demuestra el hecho contundente, ampliamente documentado y fuera de toda discusión, de que la época de su mayor acción coincidió con la del apogeo hispano.”



No podemos negar que la Inquisición cometió abusos y que algunos de sus miembros fueron crueles (como en toda institución de poder), pero estos errores no deben marcar la historia como costumbre generalizada, la historia de la Inquisición ha sido desfigurada por historiadores masones y anticlericales y no fue hasta el siglo XIX y XX que la verdad comenzó a brillar en este tema. R. Cappa ha dicho: “Aunque la Inquisición veía que declarando ella al acusado reo de tal delito se le había de seguir con la pérdida de la vida, ella, no obstante, no era la causa de tal pérdida: era eso o el delito (que la Inquisición no había cometido) y la Ley Civil (que ella no había hecho). Para evitarlo tenía establecido el perdón para todo el que se arrepintiera, con tal que este arrepentimiento tuviese lugar mientras el reo estuviera bajo su jurisdicción incluso hasta el último momento antes Por otra parte el relajamiento al brazo secular (entrega a la justicia) tuvo lugar en relativamente pocos casos en que no existieran además graves delitos”. Así el número de quemados en España fue muy exiguo constituyendo otro grave error histórico el de las supuestas hecatombes, de las que ya se burló el historiador Hefele al decir que “de una parte se ha imaginado un brasero inmenso, una caldera colosal y de la otra a los españoles reunidos en inmensa muchedumbre, como una tropa de caníbales con los ojos brillantes prontos a devorar centenares de víctimas.”



La Inquisición fue mucho más benigna que los tribunales de la época pues:



1) Conmutó la pena de muerte por penitencias Canónicas cuando el reo se arrepentía… cosa que no ocurría NI OCURRE en los tribunales civiles. 2) Abolió la pena de azotes para las mujeres y los fugados de las cárceles. 3) Suprimió la argolla para las mujeres. 4) Limitó a cinco años la pena a galeras imponiéndola siempre dentro de un marco aceptable de edad (la pena a galera era perpetua en lo civil). 5) Suavizó el tormento y lo abolió mucho antes que los tribunales civiles.



Mucho más sangrientas fueron y en el siglo pasado las Inquisiciones mexicanas de la revolución y la Rusa de la era Staliniana



La Inquisición española comenzó bajo la Orden Dominica pero después de 1483 toda su estructura se hallaba bajo una institución gubernamental llamada “La Suprema”, esta jurisdicción de la Inquisición se extendía solo a los Cristianos de España, no eran de su incumbencia los judíos de religión ni los mahometanos, sus poderes se encaminaban a los convertidos al cristianismo que recaían o no abjuraban de sus prácticas. La Inquisición española funcionaba de esta forma:



Antes de establecer el tribunal en una ciudad o pueblo se leía en las Parroquias un “edicto de Fe” donde se pedía que todo el que supiera de una herejía la revelara a los inquisidores y se daba un plazo de gracia a cualquiera persona que se sintiera culpable de herejía, si esta persona se presentaba y confesaba se le imponía una multa y se le requería una penitencia y se reintegraba después de esta a la vida diaria. La Inquisición no tomaba a la ligera las acusaciones y examinaba con cuidado las pruebas reunidas, cuando estaba firmemente y unánimemente convencida de la culpabilidad de un individuo emitía un mandato de arresto y se incomunicaba a la persona, el proceso era privado y se le instaba a confesar, si el acusado se negaba se le permitía escoger un abogado.



En el proceso se podía dar tortura al acusado para que confesara, es de notar que la tortura no fue inventada por la Inquisición y era el procedimiento legal propio de la época en todo tribunal civil y militar, la tortura se anunciaba o se aplicaba con la esperanza de que el acusado confesara y recibiera una condena menor que la de muerte. La Inquisición prohibía la tortura a mujeres que estaban criando, a personas de corazón débil, y a los acusados de herejías menores, esta tortura era en mucho, más benigna que la de los tribunales de la época.



La tortura principal de la Inquisición era una cárcel prolongada. En muchos casos como dice: Will Durant en su libro sobre el tema, era misericordioso y perdonaba penas a causa de la edad, ignorancia, pobreza, embriaguez o por la buena reputación del acusado, la pena más suave era una reprimenda.



El código de derecho civil español marcaba la muerte en hoguera para la herejía posible causante de la desintegración de la Nación y de la seguridad nacional, antes de que se procediera a aplicar la pena de muerte se le daba oportunidad a la Iglesia por medio de la Inquisición de que la persona confesara, se arrepintiera y se reintegrara a la sociedad y a esto estaba encaminada la actividad de la Inquisición, y no tenía jurisdicción a la pena de muerte, cuando se agotaban los medios y la persona no se arrepentía la Inquisición terminaba su trabajo y entregaba al reo a las autoridades civiles que eran los que entonces aplicaban la pena de muerte, contrariamente a lo que se cree los Autos de Fe no eran aplicación de la sentencia de muerte, era la culminación del proceso eclesiástico donde la Iglesia declaraba que había intentado reconciliar a la persona sin resultados y la persona era entregada a la autoridades que la llevaban al lugar de la sentencia y la ejecutaban, los Autos de Fe eran ceremonias religiosas destinadas a impresionar a las personas e intimidar a futuros detractores. Hasta el último minuto se podía salvar la vida haciendo pública declaración de arrepentimiento.



Los Inquisidores eran nombrados por los reyes y NUNCA por el Papa. Tenemos el ejemplo histórico de la alarma del Papa Alejandro VI por la severidad de la Inquisición Española y en 1494 nombró un obispo que supervisara las sentencias, los reyes pasaron por encima de esta disposición, otros muchos Papas movidos por sentimientos humanitarios intentaron frenar sus excesos y darle protección a las víctimas, así en 1482 el Papa Sixto IV promulgó una bula para terminar la Inquisición en Aragón, se quejaba de que “los inquisidores mostraban más codicia de oro que celo por la religión, que habían encarcelado y torturado a cristianos por dudosos indicios y ordenaba que en adelante ningún inquisidor actuase sin la presencia de un representante del Obispo local, que los presos fueran confinados en cárceles dependientes del Obispo local, que se le diera los nombres de los delatores a los acusados y que se les permitiera a los acusados apelar a la Santa Sede y que se suspendiera toda actuación hasta haber resuelto la apelación; se exigía que todas las personas convictas de herejía fuesen absueltas si se arrepentían sin consecuencias algunas”. El rey Fernando prescindió del decreto y nunca se publicó en Aragón.



Otro ejemplo fue la orden de enjuiciamiento dada por el Papa Julio II al gran inquisidor Lucero por conducta irregular y la excomunión de los inquisidores de Toledo, otra prueba es que muchos de los judíos expulsados de España fueron acogidos en Roma (para escándalo de los reyes Españoles) por el Papa Alejandro VI quien en una acogida en la Plaza de San Pedro les dio un sermón sobre el cristianismo y los dejó en libertad y así tenemos que la Sinagoga más antigua de Europa está en Roma, otra prueba de que no era la Iglesia quien estaba detrás de la Inquisición española es el caso del Arzobispo Carranza, primado de España, quien fue acusado de herejía por la Inquisición y languideció en las cárceles españolas por diez años mientras el Papa clamaba que se le entregara para juzgarlo en Roma, al clamor del Papa no se le escuchó en la Corte Española.



En resumen que la Inquisición Española fue un arma política a la vez que de saneamiento social de la época, que no utilizó ningún instrumento que no fuera lo común de la época en procesos judiciales ni se ensañó (como nos la pintan) con la población en un ataque desmedido y repudiado de la misma. También como vimos muchos de los Papas de la época no la apoyaron y esta hizo caso omiso a los llamados papales de moderación y misericordia al no ser el objetivo de la Inquisición el ser objeto de represión política.



La inquisición protestante



Otro punto del que no se ha hablado es que los protestantes también tuvieron una Inquisición totalmente sometida al poder político de la Época. Los historiadores solo tienen dedos para señalar la Inquisición católica guardando un silencio hipócrita sobre lo acaecido en los territorios protestantes



Los primeros protestantes no se distinguieron por ser los campeones de la “libertad de opinión” como nos lo han hecho creer… ellos que clamaban por libertad religiosa en los países Católicos en sus territorios la primera medida que tomaban era la suspensión total de la Eucaristía y el obligar a los ciudadanos por ley a asistir obligatoriamente a los cultos reformados, la destrucción de Iglesias católicas, de imágenes junto al asesinato de Obispos, Sacerdotes y religiosas marcaron estos territorios mucho más que lo que ocurría en su contraparte católica. Para citar solo algunos ejemplos (ya que todas las fuentes investigadas solo hablan de la Inquisición Católica y ni una de la Protestante)



• Se recuerda la masacre de los monjes de la Abadía de San Bernardo de Bremen cuyos monjes fueron asesinados, desollados y se les hecho sal en la carne viva siendo después colgados del campanario por turbas protestantes en el siglo XVI.



• El ahorcamiento de seis monjes cartujos y del Obispo de Rochester en la Inglaterra Protestante en 1535.



• La quema de miles de Católicos y anabaptistas por Enrique VIII en el siglo XVI siendo su hija católica María la que heredó el título de “María la sanguinaria”



• La quema en la hoguera de Juan Server, el descubridor de la circulación de la sangre, en Ginebra por orden de Calvino, sin embargo solo se recuerda el “caso Galileo” que no fue ajusticiado.



• Cuando Enrique VIII comenzó la persecución católica en Irlanda existían más de 1,000 monjes Dominicos, de los cuales solo DOS sobrevivieron la persecución.



• En la época de la protestante Isabel alrededor de 800 Católicos eran asesinados por año. • El historiador protestante Henry Hallam dice “la tortura y la ejecución de los Jesuitas en el reinado de Isabel Tudor fue caracterizado por el salvajismo y el prejuicio”



• Un acto del Parlamento Inglés decretó en 1652 que “cada sacerdote romano debe ser colgado, decapitado y desmembrado y después quemado y sus cabezas expuestas en un poste en lugar público”



• En la Alemania Luterana los Anabaptistas era cosidos en sacos y echados en ríos



• En la Escocia Presbiteriana de Juan Knox en un periodo de seis años se quemaron más de 1000 mujeres acusadas de hechicería.



• En las ciudades tomadas por el Protestantismos, los Católicos tenían que abandonarlas dejando en ellas todas sus posesiones o convertirse al Protestantismo, si se les descubría celebrando la Eucaristía eran castigados con la muerte. Es un mito que la táctica de la tortura fue un arma católica de la Inquisición. Janssen un escritor de esta época cita a un testigo el cual dice “el teólogo protestante Meyfart describe la tortura que el personalmente presenció: Un español y un Italiano fueron los que sufrieron esta bestialidad y brutalidad. En los países Católicos no se condena a un asesino, a un incestuoso o a un adúltero a más de una hora de tortura, pero en Alemania la tortura se mantiene por todo un día y una noche y hasta por dos días… algunas veces hasta por cuatro días después de los cuales se comienza de nuevo… es una historia exacta y horrible que no pude presenciar sin aún estremecerme”



• El mismo Janssen nos da este dato en Augsburg en el año 1528 cerca de 170 Anabaptistas de ambos sexos fueron puestos en prisión por orden del ayuntamiento, muchos de ellos fueron quemados vivos, otros fueron marcados con hierros candentes en la mejilla o sus lenguas fueron cortadas.



• En Aubsburg el 18 de enero de 1537 el consejo municipal publicó un decreto donde se prohibía el culto Católico y se les daba 8 días para que los Católicos abandonaran la ciudad, pasado ese término se envió a los soldados a perseguir a los que no aceptaron la nueva fe; se tomaron las Iglesias y monasterios se destruyeron las estatuas y los altares. Frankfor emitió una ley parecida y la total suspensión del culto Católico se extendió a todos los estados alemanes y después se tacha a la Iglesia Católica de intransigente.



• En 1530 en sus comentarios al Salmo 80 Lutero aconsejaba a los gobiernos que aplicaran la pena de muerte a todos los herejes.



• En el distrito de Thorgau (Suiza) un misionero Zwingliano al frente de una turba protestante saqueó, masacró y destruyó el monasterio local. El mismo Erasmo se aterró de ver a piadosos fieles excitados por sus predicadores protestantes “salir de la Iglesia como posesos con la ira y la rabia pintadas en el rostro, como guerreros animados por un general”. El mismo Eramos le comenta en una carta a Pirkheimer lo siguiente “los herreros y obreros quitaron las pinturas de las Iglesias y lanzaron tales insultos a las imágenes de los santos y al mismo crucifijo que es harto sorprendente que no hubiese un milagro. No quedó ni una estatua en Iglesias ni monasterios... todo lo que podía arder fue arrojado al fuego y el resto reducido a fragmentos, nada se salvó”



• En la Zurich Protestante se ordenó quitar todas las imágenes religiosas, reliquias y adornos de las Iglesias y hasta el órgano fue desterrado, la catedral quedó desnuda como lo está hasta hoy. A los Católicos se les inhabilitó para ocupar cargos públicos, la asistencia a Eucaristía se castigaba con una multa la primera vez y penas más severas a los reincidentes



• En Leiphein el 4 de Abril de 1525, 3000 campesinos guiados por un exsacerdote tomaron la ciudad, saquearon la Iglesia, asesinaron Católicos e hicieron sacrilegios en el altar con profanación de los sacramentos.



• Un hecho que totalmente pareciera que nunca hubiera ocurrido si no estuviera bien documentado fue el Saqueo de Roma, ni siquiera los Católicos saben que este hecho ocurrió. ¿Qué fue el Saqueo de Roma?



La opinión de las grandes reformadores protestantes sobre el uso de la violencia.



Una de las bases de la Reforma Protestante, las Indulgencias, si se hace un estudio sincero e imparcial se dará cuenta de que eran mal interpretadas por los Reformadores o por el pueblo sin preparación religiosa. En 1518 el Papa León X emitió una Bula Pontificia donde aclaraba las indulgencias y su uso. En esta se rechazaba mucho de los méritos atribuidos a éstas; las Indulgencias NO perdonaban los pecados ni las culpas, sino solo las penitencias terrenales que la Iglesia (no un gobernante secular) había impuesto; en cuanto a librar las almas del Purgatorio, el poder del Papa se limitaba a las plegarias en que suplicaba a Dios que aplicará al alma de un difunto el excedente del mérito de Cristo y los Santos. (La Reforma en Alemania, Will Durant)



De nada sirvió, la Reforma siguió su curso. La forma de pensar de los Reformadores fue extremada violenta y muchas veces fue un llamado al crimen, así vemos que Lutero en el 1520 escribía en su “Epitome”: “Si Roma así lo cree y enseña, a sabiendas de Papas y Cardenales, declaro francamente que el verdadero Anticristo esta entronizado en el templo de Dios y reina en Roma (la empurpurada Babilonia) y que la Curia es la Sinagoga de Satanás…, Si la furia de los romanistas no cesa, no quedará otro remedio sino que los emperadores, reyes y príncipes rodeados de fuerza y armas, ataquen a esa plaga del mundo y resuelvan el asunto no ya con palabras, sino con la espada…, Si castigamos a los ladrones con la horca, a los salteadores con la espada, A LOS HEREJES CON LA HOGUERA porque, con mayor razón, no atacamos con las armas a estos maestros de perdición, a esos cardenales, a esos Papas, a toda esa cima de la Sodoma romana, ¿que ha corrompido perpetuamente a la Iglesia de Dios y nos lavamos las manos en su sangre?”



En un folleto llamado “Contra el falsamente llamado orden espiritual del Papa y los Obispos” en Julio de 1522 dijo: “Seria mejor que se asesinase a todos los Obispos y arrásese a todas las fundaciones y claustros que no se destruyese un alma sola, para no hablar ya de que todas las almas se perdiesen para salvar sus indignos fraudes e idolatrías. ¿Qué utilidad tiene los que así viven en la lujuria, alimentándose con el sudor y la sangre de los demás?”



En su folleto “Contra la orda de campesinos que roban y asesinan” Lutero decía a los príncipes: “Empuñad rápidamente la espada. Pues un príncipe o señor debe recordar en este caso que es el ministro de Dios y servidor de su ira (Romanos XIII) a quien se entregó la espada para emplearla contra tales hombres…, Si puede castigar y no lo hace (aunque el castigo consista en privar de la vida y derramar sangre) es culpable de todos los asesinatos y todo el mal que esos hombres cometan”



Lutero escribía en Julio de 1525 en su “Carta abierta sobre el libro duro contra los campesinos”: “Si creen que esta respuesta es demasiado dura y que su solo fin es hacerles callar por la violencia, respondo que esto es verdad. Un rebelde no merece que se le conteste con razones, porque no las acepta. La respuesta adecuada en tal boca es un puño que haga sangrar la nariz. Los campesinos no quieren escuchar..., hay que abrirles los oídos con balas hasta que salten sus cabezas. El que no quiere escuchar la Palabra de Dios cuando se le dice con bondad ha de escuchar al verdugo cuando este llega con su hacha. No quiero oír ni saber nada de misericordia”



Sobre los judíos decía en sus famosas “Charlas de sobremesa”: “Arrójeles quienquiera que pueda azufre y alquitrán, si uno pudiera echarles fuego del infierno tanto mejor... y esto debe hacerse en honor a Nuestro Señor y del cristianismo. Sean sus casas astilladas y destruidas… Séanles quitados sus libros de oraciones y Talmudes y también toda su Biblia; prohíbase a sus rabinos la enseñanza, so pena de muerte, de ahora en adelante. Y si todo esto fuera poco, sean expulsados del país como perros rabiosos”



Y aún se acusa a la Iglesia católica de antisemitismo y se tacha las palabras de perdón del Papa de flojas... ¿quién de la Iglesia Luterana ha pedido perdón a los judíos?



Willibald Pirkheimer dijo en 1529 sobre la Reforma: “No niego que al principio todos los actos de Lutero no parecían ser vanos, pues a ningún hombre podían complacer todos aquellos errores e imposturas que se habían acumulado gradualmente en el cristianismo. Por ellos esperaba yo, junto con otros, que pudiera aplicarse algún remedio a tan grandes males; pero fui cruelmente engañado. Pues antes que se extirparan los errores anteriores, se introdujeron otros muchos más intolerables, comparados con los cuales los otros parecen juegos de niños… Las cosas han llegado a tal punto que los bribones papistas parecen virtuosos al lado de los evangélicos... Lutero con su lengua desvergonzada e ingobernable, debe de haber vuelto loco o estar inspirado por un espíritu maligno”



Pensamiento y obra de otros padres de la “Reforma”



Tampoco Calvino fue un dechado de caridad, vemos que en sus “institutos”: “Personas que persisten en las supersticiones del anticristo romano deben ser reprimidas por la espada”



En 1547 James Gruet se atrevió a poner una nota criticando a Calvino y fue arrestado, torturado en el potro dos veces al día por un mes y finalmente sentenciado a muerte por blasfemia, se le clavaron los pies a una estaca y se le cortó la cabeza.



Los hermanos Comparet en 1555 fueron acusados de libertinos y fueron ejecutados y desmembrados para exhibir sus partes en diferentes sitios de Ginebra. Melanchton, el Teólogo de la Reforma aceptó ser el presidente de la Inquisición Protestante que persiguió a los Anabaptistas. Como justificación dijo “¿Porque tenemos que tener con esa gentes más piedad que Dios?” esto lo dijo convencido de que los Anabaptistas arderían en el infierno... La Inquisición Luterana se implantó con sede en Saxon, con Melanchton como presidente. Al final de 1530 este presentó un documento donde defendía el derecho a reprimir por la espada a los Anabaptistas, Lutero escribió de su mano una nota que decía “esto es de mi agrado”



Zwinglio, en 1525 comenzó la persecución de los Anabaptistas en Zurich, las penas iban desde ahogamiento en el lago o en los ríos hasta la hoguera.



John Knox, padre del Presbiterianismo como dijimos quemó en la hoguera a mil mujeres acusadas de brujas en Escocia. Rosseau dijo de la Reforma “la Reforma fue intolerante desde su cuna y sus autores se cuentan entre los grandes represores de la humanidad.”



En su “Filosofía Positiva” decía “La intolerancia del Protestantismo con certeza no fue menor que la del catolicismo y ciertamente más reprobable”



La violencia no solo se ejerció con los Católicos, los Reformadores fueron entre si enormemente violentos, veamos la opinión que se merecían entre si:



Lutero dijo: “Oecolampaius y Calvino y otros herejes similares tiene demonios sobre demonios, corrompido el corazón y la boca mentirosa”



Lutero a la muerte de Zwinglio (1531) dijo: “Esta bien que Zwinglio haya muerto en el campo de batalla, que clase de triunfo y que bien Dios lleva sus negocios”, también dijo: “Zwinglio esta muerto y condenado y se lo merece por ladrón y rebelde y por llevar a otros a seguir sus errores”



Zwinglio no sin antes decir de Lutero: “el demonio se ha adueñado de Lutero a tal grado que hasta nos hace creer que lo tiene en total posesión, cuando se le ve entre sus seguidores totalmente parece que una legión lo ha poseído”



Suspensión sistemática del Catolicismo en áreas protestantes



En Zurich la presencia en sermones Católicos conllevaba penas y castigos físicos. Aún fuera de los perímetros de la ciudad a los sacerdotes se les prohibía celebrar la Eucaristía y bajo orden de “severas penas” se prohibía tener cuadros religiosos e imágenes en las casas particulares.



En Zurich la Eucaristía fue proscrita en 1525, esto fue seguido de quema de Monasterios y destrucciones masivas de Iglesias, los Obispos de Constanza, Basilea, Lausana y Ginebra fueron obligados a abandonar sus ciudades y el territorio. Un observador, Guillaume Farel dejó escrito “el Sermón de Calvino en la antigua Iglesia de San Pedro fue seguido de desórdenes donde se destruyeron imágenes, cuadros y tesoros antiguos de las Iglesias” Strasburgo, en 1529 el Consejo de la Ciudad ordenó la destrucción de los altares, imágenes y cruces, además de las Iglesias y conventos. Igual sucedió en Franfurt. En la Convención de Hamburgo, en Abril de 1535 los Concilios de los pueblos de Lubeck, Bremen, Hamburgo, Luneburgo, Stralsund, Rostock y Wismar votaron por que se ahorcaran a los Anabaptistas, se azotaran a los Católicos y a los Zwinglianos.



Escocia, John Knox, padre del Presbiterianismo prohibió la Eucaristía con penas de confiscación de bienes y azotes públicos, la segunda vez que se cometiera, la pena era la muerte del individuo.



Mucho se podría seguir hablando, mucho es el material existente, pero creo que basta esta muestra para demostrar que la Reforma Protestante no fue pacifista, ni los reformadores víctimas inocentes, la intolerancia y la violencia primaron en sus vidas y yo les pregunto a quienes lean estas humildes páginas y que han oído sermones de iglesias protestantes en este Siglo XXI, o conocen familiares que se han ido a ellas: Si estas gentes tuvieran el poder total hoy en día ¿que hicieran de los Católicos y de la Iglesia?



Mala cosa es el fanatismo, es solo Fe sin amor.



Los protestantes, musulmanes y otras religiones también tuvieron sus “inquisiciones”. Seguramente que esto no lo había escuchado ¿verdad? Me pregunto porqué esto no se oye decir, si en los libros de historia se habla de ello. Claro que todo mundo tenía su especie de inquisición. Por ejemplo, William Cobbet , que fue un escritor protestante convertido al Catolicismo, en su libro “Historia de la reforma protestante” afirma que Isabel de Inglaterra (protestante) hizo y causó más muertes de Católicos en un año que la inquisición española en toda su historia.



La razón por la cual Todos, hasta el mismo Calvino (reformador protestante), hacían esto, es porque ellos creían en un principio social que en aquel tiempo existía: “cuyus regio ipsius religio”= del que es la región es la religión. Así que si el príncipe, el rey o el gobernante era Católico el pueblo mayormente sería de esa fe, si era luterano de igual manera, si era calvinista o musulmán sería el pueblo de esa fe. Estar contra la religión era estar contra el rey.



Basta leer cómo Calvino tomó igualmente de radical esta postura contra los Católicos. No existía, como hoy en día, en la sociedad la llamada: “libertad religiosa” en el mismo nivel. Todos caminaron por el mismo error si usted lo quiere ver de esta manera, pero no solamente la Iglesia Católica sino todos así lo pensaban.



Además, juzgar a la inquisición con criterios actuales es un verdadero anacronismo. Es decir «fuera de tiempo». Es como si hoy se acusara a los aztecas de dañar el ecosistema y violar las leyes ecológicas.



http://www.ungidos.com/foros/index.php?topic=8549.45

Autori: Muy Catolico

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Re: Inquisición Protestante

Mensaje  cesar el Vie 18 Nov - 11:30

Hnos pueden ampliar mas información en http://bibliaytradicion.wordpress.com/

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Re: Inquisición Protestante

Mensaje  Mireily el Sáb 19 Nov - 22:19

Cesar gracias por tu aporte. Es bueno conocer estos datos, pq aunque si pasaron abusos dentro de la Iglesia, ella ya pidió perdón, pero estos protestante no han tenido la humildad de pedir perdon. Ademas que algunos les gusta sacar los trapitos al sol de los catolicos pero los de ellos se esconden, cuando probablemente, esto fue mucho peor

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Re: Inquisición Protestante

Mensaje  Jose Torres Castillo el Mar 22 Nov - 13:44

Wow cesar. Excelente investigacion. Muchas cosas no conocía. Cuando vuelvan a fastidiar con la "Inquisicion catolica", hay que enviarlos a investigar sobre "Inquisicion Protestante" que seguro no conocen. Y tal vez asi, empiecen a estudiar un poco de su historia y vuelvan a la Iglesia catolica para que todos seamos UNO. cheers

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Re: Inquisición Protestante

Mensaje  ignaciodeantioquia el Miér 23 Nov - 9:05

Cesar, podrías dar el nombre del autor o de su usuario y montarlo como un artículo en la sección de Apologética de la página?

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INQUISICION PROTESTANTE PRUEBAS

Mensaje  jawien el Vie 9 Dic - 22:32

saludos aqui les dejo este documentar en video:

http://www.youtube.com/watch?v=xfFKVueyQXc


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Re: Inquisición Protestante

Mensaje  cesar el Mar 13 Dic - 16:42

Claro es un tema candente que el protestante sin denominacion o historica ni sabe, adicional, el tema de recimos en las iglesias protestantes historicas en paises donde existio la exclavidad no han pedido perdon por dejar y apoyar esta practica antihumna.

Bendiciones

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Re: Inquisición Protestante

Mensaje  cesar el Mar 13 Dic - 16:44

ignaciodeantioquia escribió:Cesar, podrías dar el nombre del autor o de su usuario y montarlo como un artículo en la sección de Apologética de la página?
Hola,
EL autor no lo tengo solo tengo ese link del foro donde lo tome hace un par de años, que la persona fue Adventista ahora es Catolico ademas esta persona en ese foro nombra muchos escritos que realizo e investigo. seria indagar quien es. voy a mirar

Bendiciones

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Re: Inquisición Protestante

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