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Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno

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Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno

Mensaje  solypaz el Dom 16 Jun - 19:06

Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno
"DEL ORDEN ROSACRUZ A JESU CRISTO"
 
Introducción del Padre Espiritual de Fabiana

Desde hace varios años, ella me ha pedido ser su Director Espiritual y ella me solicita una palabra de introducción para las enseñanzas que ella transmite en sus escritos. Yo lo hago de muy buena gana.
Ella atestigua su vida en el pecado, en las trampas de la Nueva Era y del espiritismo, y otras.
Si, en nuestra época, algunos dudan de la existencia del Infierno –lo que es perjudicial para muchos que renuncian a convertirse–, ella reconoce que llevaba una vida que le habría conducido al Infierno, no por la Voluntad de Dios, sino por el odio, las mentiras y los halagos de Satanás, “el enemigo de Dios y de los hombres”.
Ella atestigua la Divina Misericordia de Jesús y el Amor infinito que le ha manifestado para salvarle; y atestigua con humildad, para incitar a sus lectores a la conversión, en conformidad con las enseñanzas del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica. Ella evangeliza. Yo me empeño en sostenerla en este apostolado, “en contradicción con el espíritu del mundo”. Vosotros os daréis cuenta por vosotros mismos, leyendo su texto.
Puesto que ella está consciente de que Jesús le ha salvado por Amor, al haberla convertido de una gran pecadora en una persona cercana a Dios. En esto Dios se glorifica contra el espíritu del mal, y hace brillar así la Omnipotencia de su Divina Misericordia, haciendo no conversiones a medias, sino verdaderas conversiones, definitivas; y Dios quiere, hoy, que la multitud de los pecadores se vuelva una multitud de santos, y de grandes santos. Porque nosotros no podemos aceptar que nuestro Salvador consiga una victoria a medias.
Fabiana sabe de dónde ha sido ella levantada y de qué es ella deudora a nuestro Redentor. El ha pagado muy caro por salvarla y por salvarnos a todos nosotros. Ella no puede callarse, su compromiso con Dios es total, absoluto..., hasta el martirio, si es preciso.
Y ella da gracias, también, a la Santísima Virgen María, a los dos Santos Corazones unidos de Jesús y de María.
Su testimonio es verdadero, su enseñanza es aquella de la Iglesia, sin concesión ni disminución. ¡Qué él se difunda!

El Padre Espiritual de Fabiana
(Padre Espiritual de varias almas privilegiadas).

solypaz
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Re: Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno

Mensaje  solypaz el Dom 16 Jun - 19:07

Testimonio: Jesús Misericordioso me ha salvado del Infierno

He aquí el testimonio liberador de Fabiana Guerrero, cuyo destino está desde ahora fijado en la clamorosa Misericordia Divina, la de Jesucristo.
Su conversión la propulsa al pedido de Jesús y de su Director Espiritual, a los cuatro rincones del mundo para denunciar a la “Nueva Era” a la que ella estuvo adepta y para animar las jornadas de oraciones orientadas a la curación del alma y del cuerpo.

Salvada del pecado en l996

"Queridos hermanos y hermanas, desde que Jesús me pidió que manifieste lo que es la Nueva Era, yo viajo por el mundo entero para dar mi testimonio de conversión, porque Dios me ha pedido atestiguar su Misericordia, ya que en mi vida yo le he ofendido mucho. Jesús de Amor ha venido a salvar del pecado a la pobre pecadora que soy yo, en 1996.
Después de una peregrinación a Medjugorge, donde yo encontré el amor de la Iglesia y la bondad de la Virgen María, Jesús de Amor me ha liberado de las enseñanzas de la Nueva Era y de la creencia en la reencarnación. En su Misericordia infinita, Jesús de Amor ha venido a decirme cuánto El me ama y me ha dado confianza en su Bondad infinita con tal de que acepte reconocer mis faltas haciendo una buena Confesión privada.
Yo he llegado a conocer lo que nos dice el derecho canónico en lo que concierne a la Confesión colectiva.
En el canon Nº 961, párrafo 1, está escrito: «La absolución no puede darse de modo general a varios penitentes juntos, sin Confesión individual previa, salvo:
1) Si un peligro de muerte amenaza y el tiempo no es suficiente para que el Sacerdote o los Sacerdotes puedan oír la Confesión de cada uno de los presentes.
2) Si hay una grave necesidad, es decir, si teniendo en cuenta el número de penitentes, no hay suficientes Confesores disponibles para oír como es preciso la Confesión de cada uno en un tiempo conveniente, de suerte que los penitentes, sin que haya falta de su parte, serían forzados a ser privados durante mucho tiempo de la Gracia sacramental o de la Santa Comunión; pero la necesidad no es considerada como suficiente cuando los Confesores no pueden estar disponibles por el solo motivo del gran aflujo de penitentes, tal como puede producirse por una gran fiesta o una gran peregrinación»
Queridísimos amigos, el canon Nº 962, párrafo 1, nos dice: «Para que un fiel aproveche válidamente una absolución sacramental dada a varios penitentes, se requiere no solamente que él esté bien dispuesto, sino que tenga al mismo tiempo el propósito de confesar  individualmente, en tiempo oportuno, los pecados graves que no puede confesar así actualmente».

Yo estaba destinada al Infierno por mi vida de impiedad

Después, Jesús de Amor me pidió escuchar su Palabra, observar sus Mandamientos y observar sus sábados. Yo no conocía la Ley de Dios que el Señor me pidió defender. Entonces yo tuve que volver a aprender los diez Mandamientos de Dios.
Yo estaba destinada al Infierno por mi vida de impiedad, pero Dios, en su Misericordia infinita, me dejó el tiempo de arrepentirme y me dejó una segunda oportunidad para lograr mi salvación eterna.
Después de mi conversión, Jesús de Amor me dijo que yo era toda su alegría, y la Santísima Virgen María, nuestra queridísima Mamá Celestial, me hizo saber que en mi muerte, Ella me llevaría al Cielo, porque Ella ha visto el sufrimiento que yo soportaba para llevar mi cruz.



Los demonios me atormentaban

Antes de mi conversión, los demonios me atormentaban porque yo amaba el dinero, los placeres del mundo y los placeres de la carne. Entonces, yo fui advertida de que mi alma estaba al fondo del abismo. Para salvarme, Jesús de Amor me pidió adherirme a la pobreza y no hacerle ya sufrir con mi carne.
Yo me decidí a hacer un buen examen de conciencia. Es cierto que yo no vivía los Mandamientos de la Ley de Dios.

¿Entonces cómo hubiera podido ser salvada?

Yo no observaba el primer Mandamiento: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te he hecho salir del país de Egipto, del lugar de esclavitud. No habrá para ti otros dioses delante de Mí. No te harás escultura ni imagen alguna, nada que se asemeje a lo que hay en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás delante de ellas ni les darás culto» (Exodo 20, 2–5).
Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y a El solo darás culto» (Mateo 4, 10).
Queridos amigos, yo me adoraba a mí misma físicamente (especialidades de estética, vestidos de lujo, vacaciones de lujo...) y yo tenía también muchos ídolos en la Nueva Era detrás de la cual se oculta el demonio.
Entonces Jesús de Amor, en su Espíritu de Verdad, me dijo: «Tú adoras a Satanás».

Bajo el dominio de los demonios

Yo practicaba la adivinación, la astrología, el espiritismo y la mayoría de las técnicas de la Nueva Era e incluso había entrado en la secta Rosa–Cruz AMORC (La Antigua y Mística Orden de la Rosa–Cruz [AMORC] está mencionada en el informe sobre las Sectas, Nº 1687, 10 de junio de 1999).
Después de mi arrepentimiento, Jesús de Amor me dijo: «No vendas más tu alma al diablo, ni me traiciones más, sino glorifícame, hónrame y alábame».  Entonces yo comencé a amar la oración de alabanza que nos lleva a amar a Dios.
Yo estaba muy deprimida, durante años, puesto que todavía no se realizaba la reunión con un Dios que no es sino Amor, Bondad y Compasión desde que se une con El con respeto.
Durante mucho tiempo yo no tenía ninguna relación de amor con el buen y dulce Jesús, en la oración o en la adoración. Ahora, yo paso horas adorándole en espíritu y en verdad. Dios me ha hecho saber que El buscaba adoradores fieles.
Segundo Mandamiento: «No tomarás el Nombre de Yahvé tu Dios en vano» (Exodo 20, 7).
«Se ha dicho a los antiguos: ‘Tú no perjurarás’ (...). Pues Yo os digo: ‘No juréis en modo alguno’» (Mateo 5, 33–34).
Queridos amigos, es cierto que en mi juventud, yo he pronunciado varias veces en falso el Nombre de Dios, mientras que este Nombre es sagrado. Yo he debido confesarme.
Tercer Mandamiento:  «Recuerda el día de sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos; pero el día séptimo, es día de descanso para Yahvé tu Dios. No harás en él ningún trabajo» (Exodo 20, 8–10).
«El sábado ha sido instituido para el hombre, y no el hombre para el sábado; por tanto, el Hijo del Hombre también es Señor del sábado» (Marcos 2, 27–28).                     .
Queridos amigos, el domingo yo no iba a la Misa y yo trabajaba ese día, mientras que es un día de reposo completo.
Desde que yo encontré el Amor de Dios, yo le alabo, yo oro, yo le adoro, yo evangelizo en varios países y yo contemplo la creación que El ha hecho tan bella. Me gusta pasear en la naturaleza, en la cual encuentro una gran unión a Dios, en un silencio que me ayuda a unirme a El. Sí, este día es de nuestro Dios de Amor y de ternura infinita. 
Cuarto Mandamiento: «Honra a tu padre y a tu madre, para tener larga vida en la tierra que el Señor tu Dios te da» (Exodo 20, 12). El Señor Jesús mismo ha recordado la fuerza de «Mandamiento de Dios». El apóstol enseña: «Hijos, obedeced a vuestros padres, en el Señor, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer Mandamiento con promesa; para que tú te encuentres bien y goces de una larga vida en la tierra» (Efesios 6, 1–3).
Queridos amigos, en mi juventud, yo jamás honré a mis padres, yo no los obedecía nunca. Desde que Jesús de Amor vino a buscarme en lo más profundo de mi miseria, yo aprendí mucho a obedecer a mis padres, a amar a mi familia, a servirla y a ocuparme bien, dado que yo la obedecía. Ahora yo estoy en la paz perfecta y en la alegría de tener una familia bendecida por Dios.

Jesús: «Yo te he creado con mis manos»


Quinto Mandamiento: «No matarás» (Exodo 20, 13).
«Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás. Aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues Yo os digo: ‘Todo aquel que se encolerice contra su hermano será reo ante el tribunal’» (Mateo 5, 21–22).
Yo os confieso, queridos amigos, que yo fumaba dos cajetillas de cigarrillos por día, yo me drogaba, yo bebía mucho alcohol, yo tomaba también la píldora y, en mi juventud, yo era muy colérica.
Yo daba a mi cuerpo mucho veneno. De nuevo la Confesión, que es un verdadero Sacramento de curación, me ha ayudado a liberarme de esto.
Después Jesús de Amor me dijo: «Yo te he creado con mis manos. Respeta tu cuerpo».
Después de haberme arrepentido de mis pecados, yo me di cuenta de que había gastado demasiado dinero en humo, mientras que este dinero hubiera podido servir para nutrir a los pobres.
Yo llevé incluso un día a una amiga para hacerse un aborto. Yo no sé si vosotros sabéis lo que pasa durante un aborto, pero es horrible. El embrión es desgarrado.

El aborto es un homicidio


Se le desgarra la cabeza, los pies, los brazos. El aborto es un homicidio. Cuando Jesús y María me visitaron, yo lloré y me arrepentí y ahora yo oro todos los días para que no haya más bebés mártires y para que las mamás que han abortado se arrepientan sinceramente. Yo oro también para que los médicos que practican el aborto hagan penitencia.
Sexto Mandamiento: «No cometerás adulterio» (Exodo 20, 14).
«Vosotros habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues Yo os digo: ‘Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón’» (Mateo 5, 27–28).
Queridos amigos, yo he vivido en adulterio, que es un pecado mortal, según el No. 1856 del Catecismo. ¿Cuál hubiera sido mi condición si hubiera muerto con tal pecado en mi alma? El Nº 1035 del Catecismo nos dice: «La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del Infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden inmediatamente después de la muerte a los Infiernos, donde ellas sufren las penas del Infierno, ‘el fuego eterno’. La pena principal del Infierno consiste en la separación eterna de Dios, en quien solo el hombre puede tener la vida y la dicha para las cuales ha sido creado y a las cuales aspira».
Esta es mi experiencia. Yo me había casado civilmente con un señor divorciado que había recibido el Sacramento del Matrimonio catorce años antes y su esposa le había dejado por un amigo suyo. Sin embargo por haber accedido a la Confesión y a la Comunión, nosotros hemos vivido como hermanos y hermanas, separadamente.

Jesús me mostró a los demonios


Cuando yo me casé civilmente, Jesús de Amor vino a pedirme la continencia y me pidió reparación de mi pecado. A partir de ese momento, Jesús me mostró a los demonios que rodeaban mi alma y que estaban listos a llevarme con ellos al Infierno.
Pero Jesús de Amor, en su Misericordia infinita, me protegió. Entonces yo seguí lo que Jesús me pedía, porque Jesús vino para salvar a los que estaban perdidos. Ustedes saben que ningún pecado agota la gran Misericordia del Señor y mientras más se agota, más ella aumenta.

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Re: Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno

Mensaje  solypaz el Dom 16 Jun - 19:07


Todos estamos llamados a ser grandes santos


Luego Jesús de Amor me dijo: «Yo te llamo a la santidad, Yo te llamo a amarme». Jesús de Amor llama a todos los grandes pecadores a ser grandes santos. Su Misericordia infinita puede transformarnos día tras día. Entonces para mí ha comenzado un gran camino de liberación y Jesús de Amor me ha prometido que me guiaría y El lo ha hecho. Después, El me envía por el mundo entero para testificar su Bondad con todos los que vuelven a El, que se confiesan y que se arrepienten sinceramente de todos sus pecados.

Jesús: «Tu pecado está borrado»


Ustedes saben que cuando Dios ha perdonado los pecados, después de la Confesión, ellos ya no existen. Dios los olvida. Desde que me confesé, Dios me dijo: «Tu pecado está borrado».
Cuando yo estaba todavía casada civilmente, escribí un día al Vaticano para informarme de los casos de nulidad del Matrimonio, y el Vaticano me dijo que hacía falta que haya una causa válida y seria para esto. Yo reconocí delante de Dios que yo no tenía derecho a esta nulidad, puesto que los dos estábamos de acuerdo en el momento del Sacramento. Entonces, en conciencia con Dios, yo renuncié a este pedido. Sin embargo si yo hubiese hecho este pedido, yo hubiera debido dar cuenta a Dios en el día del Juicio, porque todos somos responsables de los actos que realizamos. Todo acto tiene una consecuencia en nuestra vida. Personalmente, yo preferí ser prudente por la salvación de mi alma.
Sin embargo, hay casos de nulidad que son realmente valederos y es la Iglesia la que decide para cada caso.
En 1987, Juan Pablo II ha denunciado el número excesivo de anulación de Matrimonios: un escándalo, ha dicho él, que amenaza con destruir el valor del Matrimonio cristiano. El ha denunciado la proliferación excesiva y casi automática de las declaraciones de nulidad, bajo el pretexto de inmadurez o de debilidad física de los esposos. «Una verdadera incapacidad de los esposos se justifica exclusivamente por una grave anomalía que afecta la capacidad de comprensión y de voluntad de los sujetos», dijo él.

«...Yo me divorcié»


Después de dos años de vida común como hermanos y hermanas, me divorcié, puesto que mi matrimonio civil no tenía ningún valor para Dios, dado que yo no podía recibir el Sacramento del Matrimonio.
El Catecismo de la Iglesia Católica Nº 1650 nos dice que son muchos hoy día, en muchos países, los católicos que han recurrido al divorcio según las leyes civiles y que contraen civilmente una nueva unión.
La Iglesia sostiene por fidelidad a la Palabra de Jesucristo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio» (Marcos 10, 11–12), que ella no puede reconocer como válida una nueva unión si el primer matrimonio lo era.
Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, ellos se encuentran en una situación que contraviene objetivamente a la Ley de Dios. Desde entonces, ellos no puedan acceder a la Comunión Eucarística mientras persista esta situación. Por la misma razón, ellos no pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales.
La reconciliación por el Sacramento de la Penitencia no puede ser concedida sino a los que se arrepienten de haber violado el signo de la alianza y de la fidelidad a Cristo, y se han comprometido a vivir en una continencia completa.
Queridos amigos, durante algunos años, yo he vivido en concubinato con otra persona. Yo no sabía que no estaba permitido vivir juntos sin haber estado casada religiosamente.
Dios me ha advertido también que era prohibido procrear fuera del Sacramento del Matrimonio. Si nacen hijos mientras los padres son católicos desde su Bautismo y ellos no están unidos a la Iglesia Católica, desgraciadamente son los hijos los que deberán llevar la consecuencia de la desobediencia de sus padres.
Pero aquí todavía, la Misericordia de Dios es infinita en el sentido en que nosotros tenemos la posibilidad de hacer celebrar Misas de reparación de nuestros pecados y después deberemos todos responder en el Juicio particular de nuestra alma, en la hora de nuestra muerte, de todos los pecados que hayamos cometido en la tierra y veremos su consecuencia y todo el film de nuestra vida.
Ya, todos nosotros veremos, en el momento del Aviso que se acerca, el estado de nuestra alma y la consecuencia de todos nuestros pecados y la ofensa que ellos han causado a Dios.
Queridos amigos, permanezcamos con gozo esperando en la Misericordia divina, si hacemos celebrar muchas Misas por nuestras almas y si estamos arrepentidos sinceramente de todas nuestras faltas, porque Jesús no sabrá negar nada al alma que confía en El y a quien libra de sus miserias a través de un Sacerdote.
En cada Confesión, se desclava a Jesús de Amor de su Cruz. ¡Quién podrá comprender la grandeza de tal Sacramento de Amor! Dios no desea sino nuestra liberación, tanto es su Amor. El nos quiere a todos en el Paraíso con El y con su Santa Madre María.

Un Dios de pasión celosa


Dios dice: «Yo soy un Dios de pasión celosa, que hace rendir cuentas a los hijos por la falta de los padres, hasta la tercera y la cuarta generación de los que me detestan; pero que actúa con fidelidad hasta la milésima generación de los que me aman y observan mis Mandamientos» (Exodo 20, 5–6; 34, 7).
Por la Gracia de los  Corazones Unidos, los efectos maléficos de una maldición pueden ser neutralizados. ¡Cuántas veces se manifiestan en los hijos disturbios inexplicables: crisis psíquicas, físicas, disturbios nocturnos!
Rara vez se establece una relación con las consecuencias de los pecados cometidos por generaciones anteriores y que repercuten en sus descendientes.
Sin embargo, algunos fueron testigos en su propia familia de los efectos saludables de la oración de ofrenda sobre tales males hereditarios. He aquí esta bella oración.

Oración a los Corazones Unidos de Jesús y de María
«Padre Eterno, con confianza, yo os ofrezco los Corazones Unidos de Jesús y de María, las llagas victoriosas y sangrantes de Jesús y las lágrimas de María, nuestra Madre del Cielo. Señor, ¡que se haga vuestra Voluntad!».
Después, para recibir las bendiciones, hace falta muchas veces consagrarse a los Corazones Unidos de Jesús y de María, de la siguiente manera (si es posible todos los días, y vivir en estado de Gracia):
«En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Padre Eterno, habéis recibido la más alta Gloria de los Corazones de Jesús y de María. Vuestro Divino Hijo, hecho Hombre, ha cumplido perfectamente, en unión con su Madre, vuestra Voluntad en Espíritu de expiación amorosa. Nosotros os ofrecemos de nuevo esta alabanza para que nos bendigáis y nos curéis por estos Santos Corazones, e igualmente para que nos enviéis el Espíritu Santo que renovará la faz de la tierra.
Divino Redentor, nosotros reconocemos que sois el Hijo del Padre Eterno, el solo Mediador entre Dios y el hombre. Conforme a la Voluntad del Padre Eterno, habéis asociado a vuestra Santa Madre a vuestra misión, como Mediadora y Corredentora.
En un espíritu de viva confianza nos consagramos (nuestra familia, nuestra comunidad...) a los Corazones Unidos de Jesús y de María, a fin de obtener provecho de vuestra promesa y para obtener la unidad en la caridad.
Nosotros nos comprometemos a vivir nosotros mismos en el espíritu de los Corazones de Jesús y de María, y a contribuir a que los pedidos contenidos en la oración que nos habéis enseñado puedan realizarse.
Donde quiera que nuestra influencia puede ejercerse, nosotros nos esforzaremos en hacer honrar el Nombre de Dios, establecer el Reino de Dios entre nosotros y cumplir todo según vuestra Divina Voluntad. Entonces Dios bendecirá también la tierra y el pan cotidiano para todos.
Nos perdonaréis nuestros pecados e inclinaréis nuestros corazones a la paz. Misericordiosamente nos preservaréis de nuevas faltas y, en fin, nos libraréis de todo mal.
Cuando nosotros tengamos así la alegría de constatar que, por la intercesión de María, nos habéis socorrido, como obrasteis vuestro primer milagro en Caná por su intercesión y en unión con la Voluntad del Padre, entonces toda la tierra se unirá a la Iglesia para repetir la salutación del Angel y orar: ‘Yo os saludo, María...’.
Movidos por una absoluta confianza, sellamos la alianza con la más grande potencia de Amor sin jamás romperla. Señor, guiadnos todos los días de nuestra vida con vuestro Espíritu Santo hasta que nos presentemos a la puerta de la Patria Celestial. Amén».
Queridos amigos, la Gracia ligada al culto de los Corazones Unidos de Jesús y de María, rompe las leyes de la naturaleza y las predisposiciones hereditarias. Confiemos pues en Dios.

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Re: Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno

Mensaje  solypaz el Dom 16 Jun - 19:08

La Preciosa Sangre derramada en la Cruz

Algunos Sacerdotes comienzan a aceptar el celebrar Misas para la curación del árbol genealógico. Dios Padre perdona nuestros pecados gracias a la Preciosa Sangre derramada por Jesús en la Cruz. Si Jesús ha reparado todos nuestros pecados, nosotros también debemos aceptar reparar los nuestros en la tierra.
Si no se acepta repararlos en la tierra, por amor al tierno y dulce Jesús que ha sufrido tanto en la Cruz por salvarnos, se deberá pasar algún tiempo en el fuego de Amor del Purgatorio que es terrible. Un fuego devorador, pero un fuego de Amor infinito en el cual las almas se purifican antes de ver a Dios cara a Cara. Su más grande sufrimiento es estar separados de Dios. Ellas no pueden hacer nada por su propia liberación, pero nosotros podemos todo por ellas. Por eso el Cielo nos pide hacer celebrar muchas Misas para que ellas puedan entrar en el Cielo lo más rápidamente posible.
Se puede también sacar del tesoro de la Iglesia todas las indulgencias y ofrecerlas por ellas.
¿Qué es la indulgencia? «La indulgencia es la remisión delante de Dios de la pena temporal debida por los pecados cuya falta está ya borrada, remisión que los fieles bien dispuestos obtienen en ciertas disposiciones determinadas, por la acción de la Iglesia, la cual, como dispensadora de la Redención, distribuye y aplica por su autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los Santos».
La indulgencia es parcial o plenaria, «según que ella libere parcialmente o totalmente de la pena temporal debida por el pecado».
«Todo fiel puede ganar indulgencias para sí mismo o aplicarlas a las difuntos» (Nº 1471 del Catecismo de la Iglesia Católica).
Se puede también rezar el Santo Rosario. Las santas almas del Purgatorio que son muy queridas por Dios, como nosotros lo somos todos en la tierra, piden esta oración por su liberación y en retorno ellas oran mucho por nosotros e interceden junto a Jesús de Amor por nosotros. Entonces nosotros obtenemos muchas Gracias en nuestra vida, gracias a las oraciones que ellas dirigen a Dios por nosotros.
Personalmente, yo ofrezco todos los días el Viacrucis por ellas y me acuerdo que un día Jesús me pidió continuar esta obra de Misericordia.
Séptimo Mandamiento: «No robarás» (Exodo 20, 15).
«No robarás"» (Mateo 19, 18).
El séptimo Mandamiento prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y perjudicar al prójimo en sus bienes de cualquier manera que sea. El prescribe la justicia y la caridad en la gestión de los bienes terrestres y de los frutos del trabajo de los hombres. El pide en vista del bien común, el respeto del destino universal de los bienes y del derecho de propiedad privada. La vida cristiana se esfuerza por ordenar a Dios y a la caridad fraternal los bienes de este mundo (Nº 2401 del Catecismo de la Iglesia Católica).
Solo Jesús de Amor me ha curado, durante mi adolescencia, del deseo de apropiarme de muchas cosas que no eran mías.
Octavo Mandamiento: «No darás testimonio falso contra tu prójimo» (Exodo 20, 16).
«Se ha dicho a los antepasados: ‘No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos’» (Mateo 5, 33).
El octavo Mandamiento prohíbe tergiversar la verdad en las relaciones con los demás. Esta prescripción moral se deriva de la vocación del pueblo santo a ser testigo de su Dios que es y que quiere la verdad. Las ofensas a la verdad se expresan por palabras o por actos, un rechazo a comprometerse en la rectitud moral; ellas son infidelidades fundamentales a Dios, y en este sentido, socavan las bases de la alianza.
Yo reconozco, no llegaba a mantener las promesas que había hecho a Dios, es decir, vivir la castidad después de mi conversión.
Yo quería casarme religiosamente, pero yo estaba obligada por una promesa que yo había hecho a Dios y Dios no olvida nunca lo que se le ha dicho un día. Sin su Gracia cotidiana, yo no podría mantener mis promesas, porque la soledad me pesa. Sin embargo, si yo no respeto mis promesas, yo no entraría jamás al Paraíso, porque Dios me ha dicho que El odia la infidelidad. Un día la Santa Virgen María vino, gentilmente, a recordarme que era necesario que yo observe lo que había prometido a Dios.
Noveno Mandamiento: «No desearás la mujer de tu prójimo» (Exodo 20, 17).
«Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mateo 5, 28).
Yo puedo deciros que yo codiciaba los bienes materiales. Por lo demás, antes de mi unión con Jesús de Amor, yo no vivía sino para el dinero y no por el amor. Ahora yo no vivo sino de Amor por la salvación de las almas y yo voy por el mundo entero para evangelizar por amor a mi tierno Jesús.
Décimo Mandamiento: «No codiciarás la casa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo” (Exodo 20, 17). «No desearás su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo» (Deuteronomio 5, 21).
«Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mateo 6, 21).
El décimo Mandamiento desdobla y completa el noveno, que versa sobre la concupiscencia de la carne. Prohíbe la codicia del bien ajeno, la raíz del robo, de la rapiña y del fraude, prohibidos por el séptimo Mandamiento. La «concupiscencia de los ojos» (1 Juan 2, 16) conduce a la violencia y a la injusticia, prohibidas por el quinto Mandamiento. La codicia encuentra su origen, como la fornicación, en la idolatría condenada en las tres primeras prescripciones de la Ley.
El décimo Mandamiento lleva en la intención del corazón: él resume, con el noveno, todos los preceptos de la Ley (Nº2534 del Catecismo de la Iglesia Católica).
Me ha sucedido varias veces antes de mi conversión, mirar y querer el marido de las otras, pero Jesús me ha enseñado a arrepentirme, a bajar la mirada y huir de los hombres. Sin embargo, yo caí con muchos hombres. Por eso mi alma estaba encerrada en la Bestia. Jesús me mostró la visión en 1997, justamente antes de Navidad, y me ha pedido aceptar mi penitencia. Yo sé que tendría muchas cuentas que rendir porque Dios me ha hecho saber, pero Dios espera también que yo le dé mucho amor.

Yo estaba condenada a las penas del Infierno por el padre de la mentira: Satanás


Queridos hermanos y hermanas, por todas estas razones, mi alma estaba en el fondo del abismo y estaba condenada a las penas del Infierno, en el sentido en que durante muchos años, yo había seguido al padre de la mentira, Satanás.
Yo estaba también castigada a causa de ciertos gestos indelicados que yo había hecho varias veces. Entonces yo estaba atada por el demonio en cadenas de odio.
San Miguel Arcángel me ha ayudado mucho a hacerme muy pequeña para mi Dios de Amor que no ama sino el amor de sus pequeñas criaturas creadas en su ternura infinita.
Los demonios que he visto antes de mi conversión y que me cercaban, tenían todos cabezas horribles con mucha maldad en la mirada y mucha crueldad. Yo había abandonado la alianza con Dios desobedeciendo su Ley de amor, de pureza y de caridad con los pobres.
Los demonios trabajan con las almas que practican la Nueva Era, el yoga, el reiki, la meditación trascendental, y si los chakras están abiertos, ellos entran en el cuerpo. Entonces hay necesidad de consagrarse al Corazón Inmaculado, de dejar estas técnicas y de confesarse, y de ver un Sacerdote para hacer cortar estos lazos infernales y de ayunar mucho.

El santo temor de Dios

Cuando se sale libremente de la Ley de Dios, no se puede ya ser protegido por El. Se está entregado en las manos de los Angeles caídos, porque nosotros hemos escogido el mal con toda libertad de elección, pero desde que nos arrepentimos sinceramente de nuestras ofensas a la Trinidad de Amor, Dios, en su Misericordia infinita, nos libera durante la Confesión.
Los demonios no tienen miedo sino de una cosa: que se vaya a la Confesión y que se rece el Rosario a la Misericordia divina; cuando se va a encontrar al Sacerdote para dar a Dios nuestros pecados, los Angeles caídos no tienen ya ningún poder sobre nuestra alma. En el momento de la Confesión, Jesús de Amor nos lava en su Preciosa Sangre y nos toma en su Corazón para hacernos reposar en El.

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Re: Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno

Mensaje  solypaz el Dom 16 Jun - 19:09

Una ley de amor y de respeto

Yo he debido reparar mis pecados con muchos sufrimientos y abnegación para con mis hermanos y hermanas a quienes encuentro en mis conferencias, y algunos llevan muchas veces una cruz pesada y están en la angustia. Entonces yo los consuelo con el Espíritu Santo con una oración de sanación que les apacigua.
El sufrimiento ha santificado y embellecido mi alma, porque he aprendido a amarlo.
Después de mi arrepentimiento en Medjugorge, yo he llorado mucho a causa de mi vida pasada en los clubes nocturnos y los malos cines y me gustaba incluso mirar films pornográficos, lo que ahora me causa horror. Yo comprendo que con todos estos pecados mi alma estaba al fondo del abismo. Sin embargo, la Confesión y la penitencia me han salvado, y puedo verdaderamente decir que ahora yo tengo la contrición perfecta de todos mis pecados.
A causa de mi egoísmo y de esta primera mitad de vida pasada, olvidando a los pobres que tenían necesidad de mi ayuda y de mi compasión, yo pedí a Dios tener piedad de mí, tener piedad de la gran miseria que soy yo y de enseñarme a vivir en Su Ley de Amor, de respeto y de pureza.

Jesús: «Tú tienes mi Misericordia»


Cuando yo me confesé y cuando dejé la Nueva Era y el adulterio, Jesús me dijo: «Yo soy el Hijo de Dios. Mi Nombre es Yeshova. Tú tienes mi Misericordia».
Dios, que ha visto mis esfuerzos de arrepentimiento y de retorno a El, en su Bondad infinita me dijo hasta qué punto El me amaba, y hasta qué punto yo le era amada y me pidió meditar su Pasión y ahí yo comprendí todo el Amor que El había tenido por mí y por cada criatura.

Yo puedo ofrecerle mi vida en acción de gracias


Jesús, durante su dolorosa Pasión, ha sufrido 5480 golpes para reparar todos nuestros pecados mientras era inocente, entonces yo puedo ofrecerle mi vida en acción de gracias.
Si yo no hubiera atestiguado la gran Misericordia que Dios ha tenido por mi alma, difícilmente hubiera obtenido Misericordia el día del Juicio particular de mi alma.
Sin embargo, si yo lo he hecho con toda libertad de corazón, es únicamente por amor al tierno y dulce Jesús que sufre tanto de ver a los pobres pecadores alejados de su Divino Corazón.
Dios me pidió meditar su Pasión y ahí yo he comprendido todo el Amor de Dios Hijo, el Verbo encarnado. Jesús de Amor perdona todo desde que se confiesa, El olvida todo con tal que se vuelva por un sendero de verdad con El.

Amor, Misericordia, Justicia


La Misericordia es su más grande atributo, aunque Dios está compuesto de tres atributos: el Amor, la Misericordia y la Justicia. Por eso Dios me ha explicado que después de esta vida, el Purgatorio es su Misericordia y el Infierno su Justicia. Dios me ha explicado que las almas que van al Infierno se han condenado ellas mismas. Va al Infierno el que quiere. Esto significa que la vida que se ha vivido en la tierra, se la continúa del otro lado. Queridos amigos, hay almas que prefieren permanecer en el pecado, es decir que ellas rechazan arrepentirse incluso en el momento de la agonía. Ellas no han querido arrepentirse, aun en el último segundo de su vida, de su existencia pasada en el placer de la carne, los placeres de la vida y los placeres del mundo en lugar de hacer penitencia y de orar mucho.
Si las almas pudieran comprender que Jesús es el mejor Padre, un Papá lleno de ternura. Es lo que yo he comprendido cuando yo volví a El. Jesús quiere nuestro amor y, personalmente, me ha pedido darle mucho amor. Jesús tiene un Corazón grande que tiene necesidad de nuestro amor. El mendiga nuestro amor y en la hora de nuestra muerte suplica que se acepte su Misericordia, pero ciertas almas la rechazan por su orgullo. Si, solamente, ellas conocieran el Amor y la Bondad de Dios, ellas se echarían en el océano de Amor de su Corazón ardiente y en los brazos de su Misericordia.
Jesús de Amor me ha invitado varias veces a hacer penitencia y a deplorar sinceramente todos mis pecados. Desde que yo me arrepentí, Dios me ha pedido aliviarlo porque tantas almas están lejos de El. Dios sufre mucho y yo he aprendido a consolar su Corazón afligido por los pecados del mundo.

Las santas Llagas de Jesús salvan


Jesús me ha hecho saber que sus santas Llagas me salvarían y me ha pedido ofrecerle mi vida. Yo estaba todavía apegada a lo material, aunque Jesús me pidió acercarme a la pobreza, y hace tres años, aunque yo no tenía el dinero para esto, yo quería comprar una hermosa casa, puesto que yo todavía tenía en mí el gusto del lujo, que no lleva al Paraíso.
Entonces Jesús de Amor me hizo comprender hasta qué punto yo era hipócrita. Mi conciencia no encontraba ya la paz, porque yo estaba lejos de la verdad del Evangelio: «Vende todo y sígueme».
Una vez más, yo estaba al fondo del abismo a causa de mi gran orgullo. Entonces Jesús de Amor me dejó purificarme en un gran sufrimiento, y en su Bondad infinita, El volvió todavía a explicarme no olvidar el Evangelio y pensar en los que están en la miseria material. Luego Jesús me animó a la solidaridad.

Jesús: «Despierta a tus hermanos»


Jesús de Amor, al principio de mi conversión, me atraía con fuerza hacia El al Tabernáculo y yo no podía ya dejarle. El me pedía no resistirle, porque El tenía muchas resistencias en mí. Yo iba a la iglesia todas las tardes para consolar al Corazón de Jesús de Amor, y yo comencé a hacer el Viacrucis todos los días, aunque estuviera muy fatigada. Dios me dijo que El veía mi fatiga. Entonces El mismo aumentó mis fuerzas y rápidamente me volvió a poner de pie e incluso me ha devuelto una buena salud para servirle en el mundo entero. Luego me pidió despertar la fe de mis hermanos.

Intervención de la Virgen María


Después la Virgen María me concedió muchas Gracias para mi conversión y no ha dejado nunca de hacerlo porque yo tenía mucha necesidad, por ser muy rebelde de naturaleza.
Entonces yo acepté estas Gracias y comencé a ir a la Misa todos los días, a leer la Biblia, a estudiar el Catecismo, a confesarme, a ayunar tres veces por semana, a rezar el Rosario porque Jesús me prometió que el Rosario me salvaría.
Después de haberme consagrado al Corazón Inmaculado de María, yo me hice imponer el Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo. La Santa Virgen me ha protegido muchas veces gracias a este sacramental. Para obtener el privilegio sabático cuando se ha impuesto el Escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo, es necesario guardar el Escapulario día y noche, vivir la castidad según su estado de vida y rezar el Rosario todos los días. (El privilegio sabático significa que si nosotros morimos el miércoles, María nos liberará de las llamas del Purgatorio el primer sábado que sigue a nuestra muerte y nos llevará al Paraíso).
Hace once años que volví a la Iglesia Católica y yo puedo decirles que desde que sigo a Jesús de Amor, yo tengo mayor alegría que cuando llevaba la vida del mundo. Hay más alegría en dar a los hermanos y hermanas que se ama, que en recibir.
Para salvar mi alma, Jesús de Amor me pidió huir del mundo, es decir huir de todos los placeres que nos propone el mundo, porque si yo continuaba siguiendo al mundo, yo jamás podría entrar en el Reino de los Cielos. Yo he hecho la elección libre de Dios, Santa Trinidad, y he rechazado a Mammon.

La elección libre del Paraíso o del Infierno


Cuando yo hice la elección del Paraíso, yo puse este acto de amor por el Señor con toda libertad del corazón. Por supuesto, yo tengo cruces, como todos los cristianos fieles, pero Jesús de Amor me dijo que El es el Camino, la Verdad y la Vida.
Cuando yo esté en el Paraíso, las cruces que yo haya ofrecido a Dios en la tierra se harán lluvia de Gracias y de alegrías renovadas por toda mi eternidad y yo alabaré la Misericordia infinita de un Dios que sólo es Amor.
Después de mi divorcio, yo entré en una orden religiosa durante un año y medio para perfeccionar mi fe.
En el Nº 846 del Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que «no podrán salvarse los que sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia Católica como necesaria para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella».
Aunque yo me separé de la Iglesia Católica durante algunos años, el Bautismo que había recibido en mi nacimiento me había incorporado para siempre a la Iglesia que me ha concedido la Gracia por este Bautismo de que todos mis pecados sean perdonados, el pecado original y todos mis pecados personales, así como todas las penas del pecado (Nº 1263 del Catecismo de la Iglesia Católica).
Ustedes saben, hoy día, que muchas almas son ingratas con Dios que nos ha dado por su Iglesia todos los Sacramentos. Hay los que se llaman los Sacramentos de iniciación cristiana, como el Sacramento del Bautismo, el Sacramento de la Confirmación, el Sacramento de la Eucaristía.
Después se encuentran los Sacramentos de curación, como el Sacramento de Penitencia y de Reconciliación, la Unción de los enfermos.

La Unción de los enfermos siete veces


Personalmente, yo he recibido siete veces la Unción de los enfermos después de haber hecho abrir los chakras por un gurú. Yo he estado muchas veces moribunda a causa de estas técnicas que había conocido en el espiritismo. Dios me dijo que no estaba de acuerdo con estas técnicas. Yo salí de ellas puesto que me consagré al Corazón Inmaculado de María y yo he sido también advertida de que había evitado los suplicios del Infierno por la eternidad, pues yo había sido guiada por un gurú que me había enseñado a practicar el espiritismo.

La Gracia del Espíritu Santo


Hay también los Sacramentos de servicio de la Comunión, como el Sacramento del Orden y el Sacramento del Matrimonio que es indisoluble. Hay que comprender que los Sacramentos nos confieren la Gracia del Espíritu Santo. Nos ayudan a hacernos santos. 
Hay también otras celebraciones litúrgicas, como los sacramentales y los funerales cristianos.
Personalmente, cuando el Señor me llame a El, yo deseo ser enterrada y no incinerada, aunque la Iglesia no lo prohíbe, porque mi cuerpo está llamado a resucitar un día.
El entierro de nuestros difuntos es una de las obras de Misericordia. Ustedes saben que los difuntos asisten a sus funerales. Entonces imaginen el dolor de los que ven sus cuerpos quemándose.

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Re: Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno

Mensaje  solypaz el Dom 16 Jun - 19:09

Algunos estudios en la Nueva Era
 

Queridos amigos, hace quince años, yo estudié ciertos autores de la Nueva Era que son falsos profetas, porque ellos no anuncian a Jesucristo como Dios. Actualmente, existen muchos falsos profetas.
San Pedro nos ha hablado de ellos en su Segunda Carta, capítulo 2, versículos 1–3: «Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una repentina destrucción. Muchos seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el Camino de la verdad será difamado. Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; desde hace tiempo su condenación no está ociosa, ni su perdición dormida».
La Nueva Era hace mención de algunos de entre los que yo he estudiado hace algunos años: Alice Bailey, Helena Petrovna Blavatsky, Allan Kardec, khrishnamurti, Sai Baba, Maitreya (el que se dice Cristo), Eliphas Levi, Leadbetter, Papus, René Guenon, Paracelse, Nostradamus, Carl Jung, Sigmud Freud, Edgar Cayce, Marilyn Ferguson, Lobsang Rampa, Carlos Castañeda... y muchos otros.
Desgraciadamente, todos estos autores jamás me han hecho conocer un Dios de Amor, un Dios Padre, un Dios Trinidad, un Dios lleno de dulzura, de Misericordia, de ternura y de compasión.
Yo he sido envenenada con el veneno que Satanás ha puesto en mi corazón a través de muchos de sus escritos y yo puedo decirles que solo la Preciosa Sangre de Jesús me ha salvado de este veneno infernal.

Jesús: «Tú te bañarás en mi Sangre»


Jesús de Amor, tranquilizándome, me dijo: «Tú te bañarás en mi Sangre”. Entonces, por amor a El y a la Santísima Virgen María que ha sufrido a causa de mis pecados, al pie de la Cruz, yo rompí y quemé todos los libros que estaban consagrados a la Nueva Era, al espiritismo, a la cartomancia, a la numerología, a la astrología, al ocultismo, a los horóscopos. Yo no quería que nadie los recuperase, porque yo hubiera sido responsable delante de Dios si alguien venía a tener conocimiento de ellos.
San Miguel Arcángel ha contribuido mucho en mi liberación, pues él me ha dicho que no amaba el orgullo. Entonces, yo he debido caminar en la humildad.
Un día yo fui marcada por un libro: «¿PUEDE LIBERARSE DE LOS ESPIRITUS IMPUROS?», donde Monseñor Tournyol de Clos (Ediciones del archiestratega), nos dice:
«Si vosotros habéis estado en contacto con el ocultismo, el esoterismo, el espiritismo, la astrología, la brujería, la magia, el hipnotismo, el reiki, el yoga, la meditación trascendental, la Nueva Era y toda especie de sectas; o también con prano-terapeutas, que se dicen curanderos a magnetizadores, que curan por imposición de las manos, pases magnéticos o radiestesia o péndulo; si habéis visitado a videntes o hechiceros tales como magos, adivinos, marabús o gurús, a cartománticos que leen en las cartas; a quirománticos que leen en las líneas de la mano o a nigromantes que consultan a los espíritus de los difuntos: sabed que os habéis dirigido a individuos que trabajan con el demonio y que habéis dado a Satanás cierto poder sobre vosotros.
Si vosotros mismos habéis tratado de conocer el futuro, aun por juego en los tarots o los horóscopos, si habéis llevado amuletos tales como talismanes, signos del zodíaco; si habéis hecho –o si se ha practicado por vosotros– ritos ocultos, si habéis pronunciado fórmulas o repetido palabras secretas como los mantras por ejemplo, en fin, si habéis frecuentado lugares envenenados por la brujería, el vicio o la depravación moral; con mayor razón si vosotros mismos habéis hecho un pacto con Satanás, hecho magia, invocado a los muertos; tirado suertes, proferido maldiciones o blasfemias, debéis ante todo esforzaros por daros cuenta que habéis ofendido gravemente a nuestro Padre del Cielo». 
Por lo mismo, es necesario hacer una Confesión exhaustiva para pedir a Dios perdonarnos estos extravíos y estos pecados que abomina, si bien estos acontecimientos son antiguos y si, en la época, nosotros no éramos conscientes de ofenderlo.
Queridos amigos, la Palabra de Dios en el Deuteronomio 18, 10–12, nos dice: «No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia, ningún encantador, ni quien consulte a espectros o adivinos, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahvé tu Dios, y por causa de estas abominaciones desaloja Yahvé tu  Dios a esas naciones a tu llegada». 

El Rosario a los nueve Coros de los Angeles y el acto de amor


Como el tierno Jesús nos ama a cada pequeño, yo me he hecho muy pequeña y he implorado al gran San Miguel por mi liberación. Todos los días, yo rezo el Rosario a los nueve Coros de los Angeles, por mi protección y por la liberación del mal que queda en mí y yo le doy gracias por liberarme del orgullo espiritual del que estaba invadida a causa de esas falsas doctrinas. Yo rezo también la oración: «Jesús, María, yo os amo, salvad las almas», porque cada vez que este acto de amor es rezado con el corazón, se salva un alma.
Desde que yo volví, de todo corazón, a Dios y a la Iglesia, he sido advertida por el Cielo que he sido marcada con el sello de Dios que recibí en El Escorial, lugar del que el Cardenal de Madrid ha reconocido todas las obras de misericordia.
Yo tengo, especialmente, que dar gracias a la Santísima Trinidad y a la Santísima Virgen María, siempre Virgen, que a pesar de mi gran miseria ha puesto sobre mi frente un sello especial, el sello de Dios, para que el enemigo no pueda apoderarse de mi alma.

El microchip es la marca de la Bestia


Muy queridos amigos, Satanás actualmente está desencadenado para perder a todas las almas que él intenta perder, por el orgullo espiritual; y uno de sus planes es llegar a marcar a cada individuo con una marca sobre la frente o sobre la mano.
Dios, en su Misericordia infinita, me ha pedido hablar de esta marca de la Bestia que se la puede llamar «microchip». Para esto, El simplemente me ha mostrado su Palabra en Apocalipsis 13, 16–18: «Por sus maniobras, todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se harán marcar sobre la mano derecha o sobre la frente, y nadie podrá comprar nada ni vender, si no está marcado con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre.
¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues ésta es la cifra de un hombre. Su cifra es 666».
Dios me ha mostrado también su Palabra en Apocalipsis 14, 9–10: «Otro Angel les siguió, diciendo con fuerte voz: ‘Si alguno adora a la Bestia y a su imagen, y se hace marcar en la frente o en su mano, tendrá que beber también del vino del furor de Dios, que está preparado puro, en la copa de su cólera. Será atormentado con fuego y azufre, delante de los santos Angeles y delante del Cordero’».
Muy queridos amigos, el microchip es la marca de la Bestia. Desgraciadamente, si nosotros lo aceptamos voluntariamente en nuestro cuerpo, nosotros seremos suprimidos del Reino de los Cielos por la eternidad.
Dios nos llama al valor, a la fe, a la esperanza en su ayuda y en su Poder infinito que nos protegerá durante los tres años y medio del Anticristo. Dios enviará a Sus Angeles para proteger a su Pueblo que rechazará dejarse marcar por la Bestia para la eternidad. Dios proveerá a su Pueblo de todo lo que necesita.  Entonces, ¡confianza! Dios me ha advertido que era necesario que yo tema no hablar del microchip. Entonces yo advertí a tiempo y a destiempo, mientras nosotros estamos en el tiempo de la gran Misericordia de Dios.
Sin embargo, queridos amigos, sepan que los que quieren ser marcados con el sello de Dios por los Angeles deben observar los diez Mandamientos de Dios, la pureza, la caridad, la pobreza, el compartir y la obediencia a la Iglesia. (Apocalipsis 7, 3: «No causéis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos marcado en la frente a los servidores de nuestro Dios»).

Eucaristía: obediencia a la Iglesia


Queridos amigos, para ser obediente a la Iglesia, dado que el buen Jesús me ha pedido someterme en todo, yo quise tener conocimiento de lo que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos nos decía sobre lo que debe ser observado y evitado, concerniente a la Santísima Eucaristía.
Entonces yo estudié la instrucción REDEMPTIONIS SACRAMENTUM.
Yo deseo simplemente citaros algunos pasajes que me han impresionado más.
En el Nº 92 se dice: «Todo fiel tiene siempre derecho de recibir, según su opción, la Santa Comunión en la boca. Si un comulgante desea recibir el Sacramento en la mano, en los lugares en donde la Conferencia Episcopal lo permite, con la confirmación de la Sede Apostólica, se puede darle la Santa Hostia. Sin embargo, hay que velar atentamente, en este caso, que la Hostia sea consumida en seguida por el comulgante delante del Ministro, para que nadie se retire con las especies eucarísticas en la mano. Si hay peligro de profanación, la Santa Comunión no debe ser dada en la mano de los fieles».
En el Nº 93: «Hay que mantener el uso de la patena para la Comunión de los fieles, a fin de evitar que la Santa Hostia o algunos fragmentos, caigan al suelo».
En el Nº 94: «No está permitido a los fieles tomar ellos mismos la Santa Hostia o el Santo Cáliz, menos todavía transmitirlos de mano en mano».
Además a este respecto, hay que hacer cesar el abuso siguiente: Durante la Misa de Matrimonio, ocurre que los esposos se dan recíprocamente la Santa Comunión.
En el Nº 104: «No está permitido al que recibe la Comunión mojar él mismo la Hostia en el Cáliz, ni recibir en la mano la Hostia que ha sido mojada en la Sangre de Cristo».
En el Nº 157: «Si habitualmente los Ministros presentes en la celebración son en número suficiente, incluso para la distribución de la Santa Comunión, no es permitido designar para esta función a los ministros extraordinarios de la Santa Comunión.
En las circunstancias de este género, los que fueren designados a tal ministerio, no deben ejercerlo. Es pues necesario reprobar expresamente la actitud de los Sacerdotes que, estando presentes en la celebración, se abstienen sin embargo de dar la Comunión, encargando a los laicos asumir tal función».
En el Nº 158: «En efecto, el ministro extraordinario de la Santa Comunión no puede dar la Comunión sino en el caso en que el Sacerdote o el diácono falten, cuando el Sacerdote está impedido a causa de una enfermedad, de edad avanzada o por otro motivo serio, o también cuando el número de fieles que se acercan a la Comunión es tan importante que esto ocasionaría a prolongar la celebración de la Misa de una manera excesiva. A este propósito se considera sin embargo que el hecho de prolongar brevemente la celebración, teniendo en cuenta las costumbres o el contexto cultural del lugar, constituye una causa enteramente insuficiente».

Comunión y Confesión


El Espíritu Santo me ha enseñado poco a poco a comulgar y a confesarme bien. Antes de mi conversión, yo no sabía que la Iglesia nos pide, por humildad, hacer una genuflexión o una simple inclinación antes de recibir la Santa Eucaristía. Entonces en un espíritu de sumisión a la Iglesia, yo lo hacía por amor a Dios, Divina Majestad.
Muy queridos amigos, antes de comulgar, yo he debido aprender a confesarme de los pecados capitales como el orgullo, la avaricia, el deseo, la envidia, los celos, la glotonería, la cólera, la pereza. Estos pecados, si no son confesados arrastran todos a cometer pecados más graves.

Dios quiere salvar a los homosexuales


En mi juventud, yo he tenido muchos amigos homosexuales. Dios que los ama hasta la locura quiere salvarlos a todos. El les pide para ser salvados, observar la castidad. Dios quiere que nosotros seamos puros y Dios quiere que todos nosotros sepamos que el Infierno está lleno de impurezas y de sufrimientos sin nombre para las almas que no han querido arrepentirse del placer mientras estaban en la tierra. Suplicios eternos esperan a los que se rehusaron, hasta el último segundo, a arrepentirse.
La Palabra de Dios es muy clara (1 Corintios 6, 9): «¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales..., heredarán el Reino de Dios”. 


Nueva Era

La Iglesia nos advierte que la Nueva Era hace publicidad de un amplio  abanico de prácticas tales como: la meditación trascendental, el hinduismo, el budismo, el Control Mental Silva, el tarot, el péndulo, la astrología, el chamanismo, la brujería, el yoga, el reiki, la acupuntura, el biofeedback, la visualización, los tratamientos psíquicos, la curación por los cristales, la música o los colores, las terapias de la reencarnación, etc.
Muy queridos amigos, si yo hubiera ido a comulgar sin haberme confesado de los pecados que he citado más arriba, hubiera traído la condenación sobre mí misma, es decir que en cada Comunión, me hubiera hundido un poco más en un profundo abismo.
San Pablo nos ha pedido discernir el Cuerpo de Cristo (1 Corintios 11, 28–30): «Examínese pues cada cual, y coma el pan y beba la copa; pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propio castigo. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y muchos débiles, y mueren no pocos”.
Personalmente, yo ruego a Dios, en mi gran miseria, que me conceda la Gracia de convertirme todos los días, y antes de ir a confesarme, yo pido al Espíritu Santo y a los Santos me muestren todos mis pecados.

Las técnicas de Satanás

En mis diversas conferencias en el mundo, las personas que yo encuentro han abordado más o menos el yoga o el reiki.
Entonces Jesús quiere que ellos sepan que estas técnicas no vienen de El, sino de Satanás que les encadena y que tiene un poder sobre ellos. Dios no pide sino liberarles si ellos aceptan volver a El por la Confesión. La Confesión es un acto de amor que se ofrece a Dios. En el momento en que se entra en el confesionario, Dios abre de par en par sus brazos para acogernos en su Corazón. El se mantiene simplemente oculto detrás del Sacerdote, pero es El solo quien actúa en nuestra alma y lava en su Preciosa Sangre.
Nosotros debemos preparar nuestra eternidad por la oración, la pobreza, la penitencia y por muchos actos de caridad, porque el día en que nos presentemos delante de Dios, para poder ser admitidos en el Cielo, será preciso llegar con las manos llenas de misericordia (toda clase de oraciones por los agonizantes, por los pecadores, por nosotros mismos, por las santas almas del Purgatorio, caridad con los pobres, visita a los enfermos, visita a los prisioneros...).
Lo seguro es que en el Juicio particular de mi alma, yo deberé dar cuenta a Dios de todos mis pensamientos, mis acciones, mis palabras. Por eso, yo acepto de todo corazón dejarme purificar en la tierra, a fin de evitar a todo precio el fuego de Amor del Purgatorio. Yo intento transformar todos mis pensamientos, mis acciones y mis palabras en puro amor.
He aquí, queridos lectores, el testimonio de una gran miseria que ha vuelto a su Señor de todo corazón por amor a El, porque Dios no ha dudado en subir a la Cruz y de sufrir por mí, por salvarme y por salvarlos personalmente. No hay amor más grande que el de dar la vida por sus amigos.
La eternidad no bastará para agradecer a Dios por su gran paciencia para conmigo, por mi conversión y por alabar su gran Misericordia.
Muy queridos amigos, yo he pedido la Gracia de la pequeñez para llegar a ser el Amor, amor del hijo pródigo que ama a su Padre Celestial hasta la locura... Y ustedes, ¿están prestos, queridos amigos, a ofrecer su vida, sin temor del martirio, por la sola gloria del Padre, por puro amor?”.

FABIANA GUERRERO
 




Términos, técnicas y prácticas de la Nueva Era

El Vaticano emitió el documento ¨Jesucristo portador del Agua viva, una reflexión cristiana sobre la Nueva Era¨. En este estudio se describe como la nueva era con su publicidad hace eco de una amplia gama de prácticas, como la acupuntura, el biofeedback, la quiropráctica, la kinesiología, irridiología, la homeopatía, masajes y diversos tipos de equipos técnicos (como la ergonomía, Feldenkrais, reflexología, Rolfing, masaje de polaridad, tacto terapéutico, etc.), varios tipos de meditaciones no cristianas, la visualización, terapias nutricionales, tratamientos psicológicos, diferentes tipos de usos de plantas medicinales (tomando lo natural y convirtiéndolo en superstición),curación por cristales, por metales o por  música o colores (cromoterapia), terapias de reencarnación y, por último, programas de doce pasos y  grupos de auto-realización. (Fuente: Pontificio Consejo para la Cultura y Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso). 

  

Otros prácticas: el tarot, la numerología, la astrología, la adivinación,, líneas de mano, el magnetismo, el enegrama, la escritura automática, amuletos y talismanes, el tantra, la interpretación de los sueños (oniromancia) , la superstición, las reuniones y chanelling (canalización) , sesiones de sanación con los seres de la luz, la reconexión de sesiones individuales, Tabla Ouija, la creencia en el karma / la reencarnación, los curanderos N. Edad, la telepatía, la telequinesis, el pensamiento positivo, radiestesia, péndulo, Bendición de Toronto, el entrenamiento autógeno, la psicología transpersonal, piensa otra vez, el desarrollo del potencial humano, la creenciaen los ovnis y extraterrestres, el simbolismo, el vudú, chamanismo magia blanca o negro,, hipnosis, viajes astrales, la fuerza psíquica, la respiración N. La edad, la lectura de la voluntad, todas las formas de energías curativas, los chakras de apertura, de Bach, la fitoterapia, Etiopathie, terapia de relajación, la terapia auricular, shiatsu zen, todas las artes marciales, el Método Silva, la meditación trascendental, la sugestión mental, el ayurveda, kama sutra, todos los cursos de sanación interior, la música New Age en la relajación de la Nueva Era, la musicoterapia, Eneagrama, Ying / Yang, arco iris, oraciones N. La edad, el laberinto, el gnosticismo, el monismo, el panteísmo, el taoísmo, el budismo y el hinduismo y Gandhi se reanuda por N. Edad, rosacruces, martinismo, la masonería, la Madre Tierra, Gaia, Sofía, Era de Acuario, Cristo cósmico, diversas revistas N. Edad (3er milenio, La Palabra Diaria, despertar la evolución, Living Magazine, Amanecer, lo esencial, lo sublime gusto, Casa del siglo 21, el yoga Mondo). 

Para los niños: Pokemon - Magic tarjetas, juegos de rol, el Yu gi oh, Wicca, Game Boy, Halloween ... 

  

Nueva Era: Autores Varios / Libros 

Elizabeth Clare Prophet, Rampa Lopsang, Marilyn Ferguson, Allan Kardec - Denis León - Gabriel Delanne (espiritualismo), H. P. Blavastky, Annie Besant, Alice Bailey, David Spangler, Rudolf Steiner, Khrishnamurti, Confucio, Nostradamus, Gerard Encausse, Eliphas Levi, Cagliostro, Shin Ru Adb, Benjamin Creme, S. Freud, Meurois-Givaudan, Rajneesh, Sri Aurobindo, Fritjof Capra, E. Cayce, Gurdjieff GI, Gibran Khalil, René Guénon, George Lucas, Carl Jung, Shirley MacLaine, la R. Secreto Byrne, el libro Ca Marche, la Cábala, el Bhagavad Gita, el Libro de Urantia, los libros apócrifos, El Código Da Vinci / Ángeles y Demonios D. Brown, H. Potter Thödol el Bardo, el Libro de los Muertos libros contemporáneos sobre todas las comunicaciones con los ángeles, las lecturas sobre los niños índigo, libros de Mantak Chia, tales como energías curativas, como la lectura télod Kryon y soria , Oasis, la Atlántida, el libro de Eckart (nueva tierra) ... 

Usted encontrará todo lo que se menciona en algunos sitios "Librería de la Nueva Era" 

Para el informe «Jesucristo, portador de agua viva", ver ediciones Téqui. 

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Re: Jesús Misericordiosos me ha salvado del Infierno

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